¡Adiós a los platos de cuchara! ¡y a los purés! Es hora de desterrar, por unos meses, los platos calientes. Con la llegada del calor, nuestro apetito suele despertarse con los alimentos frescos y las bebidas refrescantes y coloridas. Esto hace que, en ocasiones, no elijamos la opción más saludable y, tratando de luchar contra los efectos del calor, caigamos en las tentaciones que nos pueden hacer ganar algunos kilitos en las vacaciones.

Para evitar esta situación, hemos charlado con el doctor Gonzalo Martín Peña, jefe de Endocrinología del Hospital Ruber Internacional, quien nos ofrece unas claves sobre la alimentación en verano que también se pueden aplicar el resto del año.

Abuela y nieta preparando una ensalada

Pautas para hidratación adecuada en verano

En general se recomienda beber entre un litro y medio y dos litros de agua cada día. Pero esto puede cambiar en verano porque, con el calor, es habitual que bebamos más litros debido a que sentimos una mayor necesidad por hidratarnos. Especialmente si se trata de deportistas que practican el ejercicio físico cuando todavía se siente el calor.

Los más vulnerables son los menores y los ancianos, por lo tanto, es fundamental cuidar que beben agua con frecuencia.

También, cuando nos dedicamos a nuestros hobbies de verano, es importante este aspecto. Buenos ejemplos son:

  • Organizar el senderismo. Si tenemos previsto una larga marcha por una zona donde no hay agua disponible, debemos planificar muy bien las bebidas con el fin de que sean suficientes para todo el trayecto.
  • Preparar los deportes acuáticos. Una hidratación adecuada también se debe aplicar cuando practicamos deportes en el mar o en la piscina. Aunque sintamos que no tenemos sed porque la propia agua nos alivia, sigue siendo necesario beber agua.

¿Cómo moderar el consumo de cerveza?

Con el calor es habitual que intentemos aplacar la sed con una cerveza fresca... Para evitar el consumo excesivo de esta bebida alcohólica, recomiendo que primero bebamos el agua que necesitamos para calmar la sed. Una vez que esta ha desaparecido, podemos elegir una cerveza de un tamaño pequeño, como la caña o el botellín, evitando ingerir una cantidad más grande. Otra posibilidad es optar por un tinto de verano, que es una alternativa igual de refrescante y con menos calorías.

Más ensaladas y vegetales en verano

En la base de una alimentación saludable es importante que haya verduras, hortalizas, cereales integrales y fruta, igual de recomendables para invierno.

Cabe destacar que en verano tenemos la opción del gazpacho con propiedades muy saludables que nos ayuda a mantenernos hidratados. Además, si preparamos esta bebida veraniega con menos aceite y pan, contendrá pocas calorías.

En cuanto a los platos calientes, que con el calor se suelen apartar de la dieta, podemos adaptar sus ingredientes a su versión fría en una ensalada. En concreto, las ensaladas de pasta, arroz o cualquier legumbre resultan deliciosas y combinan a la perfección con otros alimentos saludables como el tomate, pimientos, pepino, maíz, remolacha y un sinfín de vegetales que podemos encontrar en esta época.

Atención con las proteínas

Algunas pautas sobre las proteínas, como la carne, el pescado, los huevos y los lácteos, son:

  • No nos excedamos en el consumo de carnes rojas, como vacuno, cerdo y cordero. Es aconsejable su limitación a una vez a la semana, priorizando el consumo de carnes blancas, como pollo, pavo y el conejo.
  • Una proteína ideal durante el verano es el pescado, especialmente en aquellas personas que disfrutan de unas vacaciones junto al mar, donde se puede conseguir fresco.
  • El marisco también es una buena opción, excepto en personas con enfermedades renales o cardiacas, quienes deben de tener precaución con el consumo de sal.
  • Huevos y queso. Podemos consumir estos alimentos sin grandes restricciones. Recientemente se ha observado que no aumentan tanto el colesterol como se pensaba, pese a que su cantidad es mayor a la de otros productos.

Niña en la piscina comiendo sandía
¿Existe el postre saludable en verano?

Las frutas de temporada o los batidos de frutas son una opción que podemos priorizar frente al consumo de helados.

Otra opción preferible es un sorbete o granizado porque no tienen tantas calorías como los helados y nos quitan la tentación del helado.

Precaución con estos alimentos

Debemos tener cuidado con el exceso de alimentos con azúcares y féculas, como:

  • Los refrescos con azúcar, como los de cola, limón, naranja…
  • Los productos de repostería, sobre todo industriales. Aprovechemos el verano para cambiar nuestros desayunos y consumir, por ejemplo, una tostada con aceite y tomate, y una pieza de fruta.

Una última recomendación

Por último, me gustaría recalcar que, aunque en verano es especialmente aconsejable cuidar las pautas alimenticias, debido a la tendencia a relajar nuestras costumbres, en realidad estas son recomendaciones generales y se pueden aplicar todo el año. No obstante, es aconsejable acudir a un profesional de Endocrinología que nos guíe en pautas alimenticias concretas para cada persona, sobre todo si tenemos alguna intolerancia, alergia u otra afección.

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