El trabajo, la educación de los niños, las tareas domésticas… en definitiva, toda la vorágine de obligaciones provoca que cualquier factor pueda ser el resorte que cause estrés en una persona. Este malestar está tan interiorizado que solo lo tenemos asociado a sus síntomas visibles, como el sudor o el nerviosismo, sin considerar otras consecuencias de gravedad, como las enfermedades cardiovasculares, que se consideran segundo motivo de fallecimiento, e incluso cambios hormonales en las mujeres.

Para afrontar los retos del otoño con buena salud, hemos contactado con el doctor Jaume Riba Casellas, especialista en Cardiología del Hospital Quirónsalud Barcelona, quien nos ha acercado la problemática del estrés, y nos ofrece unos consejos para tratar de controlarlo, ayudando así a cuidar nuestro corazón.

¿Qué es el estrés y qué cambios provoca?

Se trata de una reacción de tipo fisiológico, psicológico y conductual de las personas cuando reciben presiones externa o internamente y tratan de adaptarse a la situación. De hecho, es un mecanismo de supervivencia que siempre ha estado ligado al ser humano y que es necesario, pudiéndose diferenciar entre el bueno, que se conoce como eustrés, o malo, que es el distrés.

Concretamente existen ciertos elementos físicos o mentales que pueden ser estresantes para algunas personas y que las ponen "en alerta", es decir, provocan que el organismo centre su actividad en el cerebro, el corazón y los músculos, omitiendo otros órganos, que es lo que se conoce como "respuesta al estrés". A su vez la persona experimenta algunos cambios en su cuerpo.

Yoga para reducir el estrés

¿Cómo se manifiesta el estrés a nivel físico?

En concreto, se producen una serie de cambios en el organismo, como:

  • Aumento de plaquetas y hematíes
  • Aceleración del ritmo cardiaco y de la respiración
  • Sube la presión arterial
  • Se dilatan las pupilas
  • Se presenta una mayor sudoración

Fases del estrés y sus características

Se observan las tres siguientes:

  • Fase de alarma, que requiere un gran aporte energético y en ella la persona trata de ajustarse al cambio, así como de sobreponerse.
  • Fase de resistencia, se alcanza si la primera fase no se supera adecuadamente; entonces las reservas se consumen completamente, pudiendo avanzar hasta una última etapa.
  • Fase de agotamiento, que es considerada como la última; el estrés se vuelve patológico.

Estrés patológico, la fase más preocupante

Si ante una situación estresante la respuesta es excesiva o escasa, se puede agravar hasta un estrés patológico.

Entre sus causas encontramos:

  • Expectativas deportivas (estos casos suelen desencadenar estrés físico)
  • Alta exigencia en el trabajo
  • Complicaciones en el entorno familia
  • Problemas económicos
  • Otras exigencias de la rutina diaria

A un nivel social más amplio:

  • Conflictos armados
  • Atentados
  • Catástrofes naturales

Cabe también añadir que ciertas características individuales pueden dificultar una correcta respuesta al estrés:

  • Trastorno de personalidad
  • Enfermedades orgánicas genéticas o adquiridas, como exceso de ambición, competitividad, actitud hostil, negatividad, inhibición social, narcisismo, depresión, ansiedad, pánico…

¿Cómo afecta el estrés a la salud del corazón?

El estrés puede asociarse a otros problemas de salud. Por ejemplo, ciertas enfermedades cardiovasculares pueden estar estimuladas por este malestar, concretamente se pueden presentar:

  • Ictus
  • Angina de pecho
  • Ataque de corazón
  • Tensión arterial alta
  • Arritmias cardiacas de tipo maligno

Asimismo, el estrés también se incluye en otros problemas de conducta y psiquiátricos, como:

  • Ansiedad
  • Depresión
  • Personalidad

¿Cómo tratar el estrés?

Es recomendable que se aborde tanto el estrés físico como el emocional desde varias especialidades, entre ellas la Fisioterapia, la Psicología y la Endocrinología y Nutrición. En ocasiones, resulta beneficioso incluir tratamiento médico, sesiones con el psicólogo y actividades que desarrollan la meditación y la relajación, entre ellas, yoga, pilates y taichí.

Medidas prácticas para evitar estresarnos

Aunque vivimos en una sociedad que genera estrés por sí misma, sí podemos seguir unas pautas generales que, introducidas en nuestra rutina, nos ayudarán a evitarlo:

  1. Disminuir el consumo de bebidas con cafeína y alcohólicas porque nos estimulan
  2. No fumar
  3. Si algo nos produce estrés, evitémoslo
  4. Mantenernos activos con deportes y otras actividades físicas
  5. No nos olvidemos de descansar por la noche, y también durante el día
  6. Escuchar canciones que nos relajen
  7. Nuestra respiración participa en la relajación muscular si es pausada y suave
  8. Comer de forma saludable y equilibrada, evitando la dieta alta en grasas, azúcares o sal

Es muy importante socializarnos, divertirnos y seguir un estilo de vida saludable.

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