¿Piel áspera? ¿rojeces? ¿aspecto apagado? ¿labios agrietados? Si has detectado alguno de estos signos en tu rostro estos días, es normal, ya que son algunos de los efectos que provoca el frío. Pero no te preocupes, que tiene remedio. De la misma manera que mimamos la piel en verano para que esté más luminosa y protegida, es importante hacerlo también en invierno para que esté sana y luzca estupenda.

De ello nos habla la doctora Nayra Patricia Merino de Paz, especialista en Dermatología y Venereología de los hospitales Quirónsalud Tenerife y Costa Adeje, quien nos ofrece unos trucos para conservar la vitalidad de la piel, ¡y que ni el frío pueda pararnos!

Cuidar la piel en invierno
Consecuencias del frío en la piel

El sistema respiratorio, los huesos y, en definitiva, el organismo en general se ven afectados por el invierno. De esto no se libra la piel, que está muy expuesta a las bajas temperaturas ambientales y, por lo tanto, puede sufrir consecuencias, como sabañones en las manos, grietas en los labios… Estas zonas, además de las mejillas, el cuello y el escote, son las que presentan una mayor sensibilidad al frío.

¿Cuál es el cuidado básico de la piel en invierno?

La hidratación de la piel es uno de los principales cuidados que a menudo desatendemos pensando que solo es necesario en verano con la exposición al sol, pero que en realidad es imprescindible llevar a cabo en invierno. Para ello, podemos aplicar una crema emoliente a base de urea o lanolina todos los días, e incluso repetirlo varias veces al día. Así ayudamos a que la piel se mantenga sana, a pesar del frío. Esto es todavía más importante en los pacientes con algún tipo de dermatosis, como dermatitis atópica o psoriasis.

Igualmente, también debemos cuidar la hidratación de los labios, así como aplicar bálsamo con protección solar, porque el invierno es una estación en la que se deterioran mucho. Los efectos pueden ser peores si existe una afección adicional en ellos, como queilitis atópica o actínica con heridas más graves.

¿Duchas de agua fría o caliente?

Ninguna de las dos, la opción más recomendable es que esté templada. Tampoco es aconsejable ducharnos varias veces al día porque esto puede provocar una mayor deshidratación cutánea.

Además, es fundamental que los productos que usamos para lavarnos, tanto el cuerpo como las manos y la cara, tengan la etiqueta de testados dermatológicamente y no sean agresivos.

Atención a cómo nos lavamos las manos

Es muy importante mantener una higiene correcta de manos, pero con cuidado de no sobrepasarnos, porque puede aumentar el riesgo de padecer una dermatitis de desgaste, que es una afección en las manos, concretamente en el dorso, muy común en invierno.

Los más afectados por este problema en la piel son las personas que, por su profesión, deben lavarse las manos continuamente. En su caso les recomendaría utilizar guantes, hidratar y proteger con cremas específicas.

Protegerse con guantes con invierno

¿Cómo proteger la piel y los ojos del frío?

  1. Usar gafas de sol.
  2. Aplicar protector solar cada día.
  3. Si vamos a esquiar o disfrutar de la nieve, estas medidas son especialmente necesarias, ya que la nieve refleja la radiación del sol.
  4. Abrigarnos con guantes y ropa adecuada. Esto es fundamental, y más si se padecen los comúnmente llamados sabañones, consistentes en una inflamación en los dedos acompañada en ocasiones de manchas y ampollas, picazón, etc., o el fenómeno de Raynaud, que intensifica la sensación de frío en las extremidades y puede provocar un cambio de color también en los dedos, tornándose blancos, rojos o azulados.

¡Ojo con los contrastes de temperatura!

La situación se repite una y otra vez: en la calle hace frío y, de repente, entramos a una tienda o un restaurante, y allí el ambiente es muy cálido. Estos fuertes contrastes de temperatura, que ocurren de manera brusca, incrementan el riesgo de que se produzcan capilares dilatados en la cara, sobre todo en las mejillas, provocando la aparición de unas marcas en la piel conocidas como arañas vasculares o telangiectasias.

Por eso, debemos tratar de evitar estos contrastes siempre que sea posible y proteger la piel del rostro de forma adecuada, lo que dependerá del tipo de piel que se tenga.

Cuidados para las pieles no sensibles

De forma general, son aconsejables las cremas que contengan estos principios activos:

  • Vitamina C
  • Ácido retinoico
  • Ácido glicólico
  • Hidroxiácidos, con efecto antiedad

¿Y para pieles sensibles e intolerantes?

Entonces es preferible optar por productos con efecto calmante, vasoconstrictor y descongestivo. Por ejemplo:

  • Dexpantenol,
  • Alfabisobolol
  • Rusco
  • Ácido glicirrético

Además, es aconsejable que este tipo de pieles prescindan de productos con alcohol, conservantes o perfumes.

¿Cuál es la textura de la crema perfecta?

El tipo de piel, y si presenta algún problema de base, orientará la elección de la textura idónea para la crema hidratante que vaya a usar. En líneas generales, una textura fluida se recomienda en pieles mixtas o con tendencia grasa y una más cremosa para piel madura o seca.

Tratamientos estéticos para una piel bonita

Además de proporcionar los cuidados que la piel necesita, también existen varias terapias dermatológicas para mejorar su aspecto, como, por ejemplo:

  • Mesoterapia con ácido hialurónico, que permite una hidratación más profunda de la piel.
  • Peelings químicos o mascarillas, que eliminan las manchas de la cara. Los meses de invierno son un momento idóneo para aplicar este tipo de tratamientos más intensivos.

No obstante, siempre es recomendable acudir a la consulta de Dermatología para que el especialista nos explique si estas técnicas están indicadas para tratar un caso concreto, así como para saber los productos que se adaptan a las características personales.

Alimentación saludable para una piel bonita

No olvidemos que lo que comemos puede influir en el estado de la piel, por lo que cuidar la dieta será también de gran importancia si queremos mantenerla bonita y sana. Por ejemplo, el consumo de bebidas alcohólicas tiene efectos negativos en ella. De hecho, agrava la dilatación capilar de la cara y crea radicales libres, que están relacionados con el envejecimiento. Tampoco es aconsejable fumar, ya que hacerlo afecta muy negativamente al estado de salud de la piel.

En cambio, es beneficioso incluir en nuestra alimentación: vitamina C, antioxidantes y agua, un litro y medio o dos cada día.

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