El cáncer de pulmón es una de las enfermedades graves que está relacionada con el tabaquismo, pero no la única. Los efectos de esta adicción al tabaco van más allá, ya que puede repercutir en los riñones, el corazón, el cerebro, la piel, la boca… Es más, se considera que fumar está ligado de forma directa a diversas enfermedades que pueden ocasionar la muerte. Es el caso del cáncer de pulmón y laringe, que se consideran la novena causa de fallecimiento en el mundo.

Frente a esta preocupante situación, el doctor Dick Pasker, especialista en Neumología del Hospital Quirónsalud Torrevieja, añade que el fin del tabaco podría suponer que determinados carcinomas, entre ellos el de pulmón, pasaran a ser poco frecuentes en la sociedad. Por eso, y con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, hemos hablado con nuestro doctor para que nos explique los riesgos que implica fumar.

Relación entre tabaco y enfermedades

Se asocia a decenas de enfermedades de carácter respiratorio y cardiovascular, y a varios tipos de tumores. Por ejemplo, podemos destacar la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, más conocida por sus siglas EPOC, en la que el aire pasa con dificultad a los bronquios, provocando estos efectos:

  • Ahogo cuando el paciente camina
  • Falta de aire cuando realiza más actividad
  • Tos
  • Expectoración

Pulmón sano y pulmón de fumador

Es fundamental la detección precoz de esta enfermedad porque sus efectos empeoran de forma progresiva y, además, son definitivos. Aunque no es posible curar la EPOC, afortunadamente existen tratamientos que permiten el control de los síntomas, así como una mayor calidad de vida en los enfermos. A todo esto hay que añadir que se prevé que este problema siga aumentando, y precisamente por eso es tan relevante detectarlo cuanto antes.

¿Fumar supone otros riesgos?

Sí, el tabaco puede perjudicar a la salud de otras formas:

  • Afecciones en otros órganos. Hemos hablado anteriormente de cómo puede perjudicar al pulmón, pero lo cierto es que el riesgo de cáncer está presente en los órganos que están expuestos al tabaco, en especial la boca, de la que a menudo nos olvidamos. También es perjudicial para el corazón, siendo determinante en las patologías cardiovasculares.
  • Consecuencias en el pulmón. Además del cáncer, el tabaco puede perjudicar a este órgano de otras formas, como, por ejemplo, ocasionando enfisema y EPOC. Ambos procesos están directamente asociados al tabaco y sus efectos no pueden revertirse.
  • Perjudica la fertilidad del hombre y de la mujer, y la propia concepción.
  • Aumenta los riesgos en el embarazo, en el caso de mujeres fumadoras. Además, afecta negativamente al bebé tanto en el embarazo como tras su nacimiento.
  • Debemos acordarnos de los fumadores pasivos más vulnerables, que son los niños. El tabaco es un factor de riesgo significativo en la aparición de enfermedades respiratorias infantiles, que se puede prevenir con el simple hecho de mantenerles alejados de lugares donde haya personas fumando y, por supuesto, no siendo uno de ellas.
  • Afecta al sueño, en definitiva, un fumador duerme menos y peor.

Cabe señalar que la adicción de la nicotina ejerce un importante impedimento para dejar de fumar. No obstante, en el momento que se consigue resistir ese obstáculo, se notan en seguida los beneficios, por ejemplo, un mejor aspecto de la piel del exfumador.

Chequeos periódicos para fumadores y exfumadores

Es aconsejable que tanto las personas que fuman como las que ya no lo hacen acudan a la consulta para realizarse reconocimientos médicos de forma periódica. Su finalidad es que detectemos los problemas relacionados con la adicción al tabaco en una fase inicial, y así poder tratarlos rápidamente.

En el caso del tumor de pulmón, si se detecta de forma precoz y se aplica el tratamiento inmediatamente, el porcentaje de curación se incrementa al 92%. Por el contrario, si no hay un diagnóstico temprano, muchos enfermos de cáncer de pulmón tienen riesgo de fallecer.

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