Los desórdenes alimentarios nos plantean siempre muchas dudas, a las que la Dra. Carmen Ponce de León Hernández, jefa de la Unidad de Transtornos de la Alimentación del Hospital Universitario Quirónsalud MadridEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos ha ayudado a dar respuesta.

1 ¿Cuáles son los principales trastornos de la alimentación?

La anorexia y la bulimia nerviosas, que además son cada vez más frecuentes. En España, de cada 1000 niños y jóvenes de entre 12 y 21 años, entre 3 y 4 sufren anorexia nerviosa.

2 ¿Cuál es su desencadenante?

Suele ser una situación estresante; normalmente la crisis de la adolescencia, en la que el peso y la dieta se convierten para muchas personas en una medida de su autoestima. En cualquier caso, el origen de estos trastornos no se encuentra solo en los modelos sociales, también está ligado a la historia personal, las relaciones familiares y la genética.

3 ¿Son patologías exclusivamente femeninas?

Aunque también puede darse en varones, afectan generalmente a mujeres que sufren una alteración de la percepción de la propia imagen y sienten un deseo de delgadez, y un miedo intenso a engordar.

4 ¿En qué consiste la anorexia nerviosa?

La persona que la padece intenta perder peso restringiendo al máximo, o incluso totalmente, la ingesta de alimentos. Puede afectar a entre el 0,5 y el 1% de las mujeres de entre 15 y 25 años.

5 ¿Qué es la bulimia nerviosa?

Las personas que sufren este trastorno recurren a atracones al menos 2 veces por semana durante 3 meses y lo compensan con ayuno o ejercicio físico (bulimia no purgativa), o mediante purgas (vómitos, laxantes o diuréticos). Se distingue de la anorexia por la presencia de atracones.

Trastornos de conducta alimentaria

6 ¿Existen otros trastornos de conducta alimentaria?

Los que no cumplen con todos los requisitos para realizar un diagnóstico claro entran en lo que denominamos trastornos de la conducta no especificados. Son, por ejemplo, el trastorno por atracón, que consiste en calmar la ansiedad mediante una ingesta compulsiva; la ortorexia, una preocupación más por la calidad de la comida que por el placer de comer; o la vigorexia, la obsesión por un cuerpo musculado, acompañada de una dieta con exceso de proteínas y una exagerada dedicación al ejercicio físico anaeróbico, con abuso de fármacos y hormonas.

7 ¿Cuándo hay que sospechar? ¿Cuáles son los indicios a tener en cuenta?

El inicio de una dieta sin motivo, sin control médico, o cuando se evitan comidas de forma frecuente; la desaparición justo después de las comidas para encerrarse en el baño; un interés inesperado por temas gastronómicos, una tendencia a ocultar partes del cuerpo, un cambio de carácter y retraimiento social o cambios en el estado físico; pérdida de peso de origen desconocido, retraso en el crecimiento, amenorrea primaria o secundaria, sin razón aparente, ejercicio abusivo y osteoporosis en jóvenes.

8 ¿Qué herramientas existen para el tratamiento?

Es importante iniciar el tratamiento ante los primeros indicios. La terapia forzosa parece útil solo a corto plazo y en casos muy graves. Es mejor contar con la colaboración del paciente a través de entrevistas de motivación. Existen las terapias individuales y ocupacionales, el tratamiento hospitalario y las actividades grupales.

9 ¿En qué aspectos debe insistir el terapeuta?

El tratamiento consiste en dar educación nutricional, trabajar la imagen corporal para corregir distorsiones, y analizar conductas. Se trata de proporcionar al paciente herramientas para mejorar su autoestima, controlar su perfeccionismo y reconocer sus sentimientos.

10 ¿El tratamiento debe incluir a la familia?

A la familia, y también a amigos. Estos suelen intentar ayudar al enfermo recurriendo a la solución más directa: comer. Sin embargo, si no se realiza un trabajo psicoterapéutico adecuado en paralelo, puede ser contraproducente.

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