Aprovechando estas fechas en las que todos en mayor o menor medida nos exponemos a los rayos solares, hemos preguntado a nuestra especialista María Isabel Martínez González, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Vitoria, por algunas cuestiones relacionadas con el cáncer de piel.

Medidas de seguridad y precaución

Por increíble que parezca, a estas alturas sigue siendo necesario recordar la importancia de una buena protección ante los rayos del sol. Debemos aplicarnos crema de protección solar 50 plus cada dos horas, llevar gafas de sol e incluso, dependiendo de los casos, ropa que nos proteja. Y, sobre todo, evitar la exposición directa al sol durante las horas centrales del día. Por supuesto, esto no quiere decir que si no hace sol no hay peligro. Conviene recordar que la radiación ultravioleta es capaz de atravesar las nubes por lo que los días o momentos nublados el riesgo sigue existiendo y la protección es necesaria.

¿Hay relación entre las quemaduras de sol y el cáncer?

Como es natural, el hecho de "quemarse" con el sol aumenta las probabilidades de que aparezca el cáncer de piel, pero también es cierto que puede padecerse sin haberse quemado, igual que puede no aparecer nunca pese a haber sufrido muchas quemaduras.

Detalle anatómico del cáncer de piel

Frecuencia y gravedad del cáncer de piel

Según la Organización Mundial de la Salud, se trata del cáncer más frecuente del mundo y su incidencia está aumentando a mayor velocidad que cualquier otra neoplasia maligna. Además, puede ser muy grave, llegando a producir la muerte dependiendo principalmente de la profundidad que haya alcanzado el tumor en la piel.

Diagnóstico precoz, vital para la curación

Tiene la ventaja de que si se detecta pronto, cuando el espesor es menor a dos mm, el porcentaje de curación es alto mediante cirugía de extirpación, en torno a un 90%. A medida que este espesor crece, las probabilidades de supervivencia disminuyen, cayendo a un 50% cuando es mayor de cuatro mm.

Para que esto sea posible, lo ideal es llevar a cabo revisiones anuales con el dermatólogo, especialmente en personas de riesgo. Es decir, aquellas que poseen un fototipo claro (piel muy blanca, ojos claros, rubios o pelirrojos, muchos lunares…).

Lunares y cáncer de piel

Para identificar los lunares que podrían ser "peligrosos" podemos aplicar dos reglas.

  • La que denominamos "patito feo" y que consiste simplemente en identificar aquel lunar que se diferencie claramente del resto, en color, forma, tamaño, textura… su aspecto general.
  • La del ABCDE, que se trata de controlar los parámetros con esas vocales: asimetría, bordes irregulares, color, diámetro y evolución.

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