Mantener a raya el IMC (Índice de Masa Corporal) es más que una cuestión estética. Es sobre todo una cuestión de salud. La obesidad es en sí misma una enfermedad que puede derivar en problemas más graves, como el cáncer de colon, esófago, hígado, mama o tiroides.

Pese al creciente interés por consumir alimentos más saludables, la obesidad sigue presente en la sociedad, como lo demuestran las alarmantes cifras, tanto en adultos como en niños. En el caso infantil, se calcula que afecta a 41 millones de niños con menos de cinco años. Los adultos no se quedan atrás, alrededor del 40% también tiene exceso de grasa corporal, según la Organización Mundial de la Salud.

En concreto, existen en la actualidad estudios que analizan la obesidad como posible causa de disfunciones en la tiroides, llegando a provocar algunas graves como el hipotiroidismo. Para profundizar en la relación de la obesidad con esta patología, hemos hablado con la doctora María Luisa De Mingo Domínguez, Jefa de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital La Luz, quien nos ha aportado más datos sobre hipotiroidismo, obesidad, cáncer y sus posibles relaciones.

¿Qué es el hipotiroidismo?

Es una enfermedad provocada por una disfunción en la producción de las hormonas tiroideas, que se producen en una glándula situada en el cuello que se llama tiroides. En el caso del hipotiroidismo, no se crean suficientes hormonas tiroideas y esto conlleva un trastorno metabólico que afecta a la digestión, a las neuronas y al sistema circulatorio.

¿Qué síntomas detecta el paciente?

Entre los más comunes, y que se van manifestando de forma progresiva, están:

  • Subida de peso
  • Estados depresivos
  • Cansancio
  • Debilidad
  • Mayor sensibilidad al frío
  • Pelo y piel con sequedad
  • Falta de hierro
  • Edemas en la cara o en otras partes del cuerpo
  • Cambios en el ciclo de menstruación
  • Lo más graves pueden ser alteraciones electrocardiográficas y acumulación de líquido en los pulmones

Palpitación de tiroides

Relación entre obesidad y cáncer de tiroides

Recientemente se ha estudiado cómo la obesidad puede repercutir de alguna manera en la función tiroidea. Se han llegado a observar algunos hallazgos, pero realmente no se puede afirmar que la obesidad esté relacionada con el cáncer de tiroides o cambios en la tiroides.

Sin embargo, existen razones que llevan a pensar en esta posible relación entre el exceso de grasa y las disfunciones de la tiroides, como son:

  • El organismo requiere un mayor gasto energético y esto provoca que tenga que adaptarse a esta necesidad
  • El exceso de grasa provoca cambios en el eje hipotálamo-hipofiso-tiroideo
  • Inflamación inherente al sobrepeso
  • Estrés oxidativo presente en los obesos
  • Resistencia a la insulina propia de las personas con obesidad

Hay que tener en cuenta que la alteración de la tiroides del obeso podría deberse a otras hormonas, como la que regula el apetito.

Por otra parte, hay que tener en cuenta que, aunque se puede dar un incremento de peso debido a la retención de líquidos en la fase previa al tratamiento de un hipotiroidismo clínico (debido a una enfermedad tiroidea o postquirúrgico por extirpación de la glándula), con el tratamiento correcto y la función tiroidea corregidas, la predisposición al aumento de peso no debería volver a aparecer.

¿Está aumentando el número de cáncer de tiroides?

Sí, en las últimas tres décadas se ha comprobado un incremento de casos con este tumor. Hay que señalar que hoy día es más fácil su detección y se han mejorado las técnicas radiológicas. No obstante, los resultados de los tratamientos suelen dar buen resultado y se cura al paciente mediante cirugía.

En cualquier caso, y como en todas las patologías, siempre es necesaria la valoración del especialista, que será quien indique las particularidades de cada caso y la necesidad o no de tratamiento.

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