Estar bien hidratados es fundamental, especialmente cuando vamos a realizar una práctica deportiva de gran intensidad. Además de hacerlo con agua, muchas personas recurren a las bebidas isotónicas o deportivas para recuperarse después de hacer ejercicio. Pero, ¿son siempre recomendables? Si bien es verdad que estas bebidas pueden ayudarnos a reponer con facilidad sales minerales y nutrientes, no siempre resultan ser la mejor forma de hidratarnos.

Para conocer más a fondo este tipo de bebidas, hemos consultado a nuestra experta Elena Pérez Montero, nutricionista del Hospital Quirónsalud Madrid, quien nos ha explicado sus beneficios e inconvenientes y en qué casos se recomiendan.

¿Qué son las bebidas isotónicas?

Son bebidas que favorecen la absorción del agua, para lo cual es necesario que el organismo la reconozca como tales, es decir, deben tener la misma concentración de compuestos en solución que nuestra sangre. La composición de las bebidas isotónicas suele constar de: agua, hidratos de carbono de absorción rápida y electrolitos (sales minerales). En este punto, es importante insistir en la importancia de leer bien su composición porque no todas las actualmente etiquetadas como "bebidas para deportistas" son isotónicas, y si quitamos las características específicas que hacen que la bebida sea equivalente en composición a nuestra sangre, al final lo que tenemos no es una bebida isotónica sino un simple refresco.

Bebidas isotónicas
¿Se pueden consumir como refresco?

Tomarlas de vez en cuando no debería a afectar a nuestra salud, pero no es recomendable utilizarlas como bebidas habituales o sustitutivas del agua, ya que contienen un porcentaje de ciertas sales minerales que pueden resultar perjudiciales para nuestros riñones, el corazón o la variación de los líquidos corporales. Por lo tanto, no se deben confundir con un refresco ni mucho menos una bebida infantil.

¿Cuándo están recomendadas y en qué medida?

Se recomiendan en el caso de deportistas de competición o personas que realizan entrenamientos deportivos prolongados (de más de una hora) y de alta intensidad, o en entrenamientos fuertes con climatología desfavorable. Si no se va a realizar este tipo de ejercicio es mejor utilizar agua para reponer las pérdidas de liquido. La cantidad variará en función de las características personales, del ejercicio y del tiempo, pero lo habitual ronda los 500-1000 ml. Además, como ocurre con todas las bebidas en general, es aconsejable tomarlas en pequeños sorbos, de forma continuada y sin que esté muy fría.

¿Pueden tomarlas los niños y los jóvenes?

En general, su consumo se desaconseja en menores. La razón principal es que los niños y adolescentes pierden menos sales minerales por la sudoración que un adulto cuando hacen ejercicio. Por lo tanto, si les damos una bebida que contiene unas sales minerales que no han perdido, estamos aumentando el riesgo de que puedan padecer hipertensión en el futuro. Además, estas bebidas contienen azucares de absorción rápida que pueden incrementar el riesgo de obesidad y sobrepeso, y provocar problemas de caries. También se desaconsejan en personas con hipertensión o que padezcan enfermedades renales.

Y en casos de dolor de estómago, descomposición o vómitos ¿es bueno tomarlas?

Tomar una bebida isotónica no va a quitarnos el dolor de estómago, pero puede resultarnos de ayuda en una gastroenteritis aguda que provoque deshidratación. Tradicionalmente se aconsejaba beber limonada alcalina para evitar la deshidratación, pero muchos no la tomaban por su mal sabor. Como las primeras bebidas isotónicas tenían un aspecto similar a la limonada alcalina, se comenzó a reemplazar por estas bebidas. Sin embargo, las necesidades de sales minerales en procesos gastrointestinales no son exactamente iguales que las que aportan las bebidas isotónicas, por lo que en principio, y a menos que un especialista nos indique lo contrario, es mejor recurrir a la fórmula de la limonada alcalina casera o a los sueros de rehidratación oral.


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