A la vista del aumento de consultas debidas a picaduras de insectos y las reacciones que estas provocan, hemos hablado con nuestra especialista Pilar Cots Marfil, alergóloga del Complejo Hospitalario Ruber Juan BravoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, para que nos explique cuál es la causa y si puede deberse a algún tipo de reacción alérgica.

¿Por qué las reacciones a las picaduras son ahora más graves?

Esto es en gran parte debido a la llegada a nuestro país de una nueva especie de mosquito, que es más activo, pica a cualquier hora del día y además es capaz de atravesar la ropa, por lo que es más difícil protegerse. Se trata del mosquito tigre, llamado así por las rayas negras y amarillas que tiene su cuerpo y por su gran tamaño. Además, como su picadura es más molesta, la tentación de rascarse es mayor y, al hacerlo, se pueden producir infecciones, ampollas e incluso úlceras complicadas de curar.

Alergia a la picadura de los mosquitos

¿Existe la alergia a los mosquitos?

Son muy pocos los casos en los que realmente se presenta una reacción alérgica. Por lo general, lo que ocurre es que en ocasiones el aspecto presentado es bastante espectacular, casi siempre originado por el rascado.

Aun así, es cierto que puede producirse una reacción tardía consistente en una inflamación de la zona, que puede llegar a afectar incluso a la articulación colindante, como la mano, el codo o el pie. Aunque no está dilucidado al 100%, sí parece que esto se explica por una alteración inmunológica similar a la alérgica.

¿Se puede prevenir la picadura?

En realidad, la única manera es cubrirse y evitar a los mosquitos, además de algunos repelentes que, de forma temporal, pueden mantenerlos alejados. Como norma general, se recomienda:

  • Vestir con colores claros
  • Usar ropa que cubra brazos y piernas
  • Evitar lugares húmedos y calurosos
  • Instalar telas mosquiteras en las ventanas
  • Emplear repelentes e insecticidas

No conviene olvidar que la diferencia entre estos es que los primeros no matan a los mosquitos, sino que interfieren con sus receptores evitando que nos huelan, y los segundos sí producen la muerte del insecto pero solo actúan durante unos segundos. Una excepción son los vaporizadores o difusores que se enchufan y difunden el insecticida de manera continuada, pero que obligan a mantener la estancia ventilada durante su uso.

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