¡Atención! La operación bikini no es la solución para perder peso de forma saludable. Con el verano a la vista a menudo nos preocupamos por lucir un cuerpo perfecto en muy poco tiempo… lo hacemos con prisa, optando por dietas milagrosas y exigiéndonos demasiado en esta pérdida de peso exprés. Todo ello puede llegar a causar efectos negativos en la salud.

En cuanto al éxito de la llamada "operación bikini", los datos no son favorables. Según nuestros especialistas de Psicología y Nutrición del Hospital Quirónsalud Torrevieja y Quirónsalud Valencia, se estima que seis de cada diez personas fracasan, y alrededor del 70% recupera pronto los kilos que había perdido.

Efectos negativos de la operación bikini

El doctor Miguel Sánchez Barredo, especialista en Psicología del Hospital Quirónsalud Torrevieja, nos explica que "es fundamental que esta puesta a punto no se convierta en una contrarreloj angustiosa donde pretendamos tomar atajos para tener de la noche a la mañana un 'cuerpo perfecto' desde el punto de vista estético". Esto puede implicar momentos de sacrificio que terminan transformándose en:

Mujer usando la básculaMujer usando la báscula

Además, nuestro doctor nos comenta que su propuesta consiste en elegir un estilo de vida más saludable "de amor a uno mismo, donde la meta sea el bienestar físico y mental, dejando de lado las prisas, y poniéndonos en manos de profesionales adecuados".

Claves para un estilo de vida saludable

La doctora Carina Gimeno Uribes, jefe de equipo en Nutrición Clínica del Hospital Quirónsalud Valencia, nos ofrece estas pautas:

Dieta equilibrada y baja en calorías

"El tratamiento más efectivo es una dieta hipocalórica equilibrada, con los elementos característicos de la dieta mediterránea", apunta nuestra nutricionista.

Además, es aconsejable evitar el consumo de azúcares simples, que encontramos en refrescos y golosinas, así como de alimentos muy grasos.

Practicar ejercicio físico diario

Es importante que incluyamos ejercicio aeróbico cada día con actividades como:

"Lo más importante es adquirir hábitos adecuados de actividad física y alimentación que nos permitan mantener la reducción del peso conseguido a largo plazo", nos recomienda nuestra nutricionista, quien señala los factores de riesgo que están relacionados con la falta de ejercicio físico y una dieta desequilibrada:

  • Diabetes
  • Presión arterial alta o hipertensión
  • Hiperlipemias en la sangre
  • Problemas en las articulaciones
  • Depresión
  • Problemas cardiovasculares

Tratamiento con apoyo profesional

Según la experiencia de nuestra nutricionista, "la obesidad es una enfermedad que requiere un tratamiento que debe indicar un especialista, como médicos nutricionistas, dietistas y endocrinos". Estos profesionales son quienes recomiendan el tipo de tratamiento, médico o quirúrgico, que se adecúa a cada persona, teniendo en cuenta el grado de obesidad.

Evitar dietas milagrosas

El motivo es que no existen las dietas "milagro". Nuestra nutricionista es clara al respecto: "En el momento actual no existe ningún fármaco en España aprobado para el tratamiento específico de la obesidad".

Hay que tener en cuenta que un tratamiento que no sea adecuado puede poner en peligro la salud. Por eso, es recomendable acudir a la consulta del nutricionista para que nos guíe sobre cómo tratar nuestro caso concreto.

5 claves para afrontar la pérdida de peso

Nuestros especialistas nos ofrecen estas pautas que nos ayudan a lograr los objetivos:

  1. Fijar una meta realista y flexible, teniendo en cuenta que se trata de modificar nuestro estilo de vida. No consiste solamente en perder peso o centímetros.
  2. Contar con un plan para lograr la meta. Para ello, es aconsejable acudir a la consulta con especialistas de Nutrición, seguir sus indicaciones y anotar los logros que se obtienen.
  3. Alejarse de las emociones negativas. Es necesario cuidar nuestras emociones con ejercicio, meditación y concediéndonos premios en determinadas ocasiones por conseguir los objetivos. Eso sí, es recomendable que los premios consistan en dedicarnos tiempo a nosotros mismos o en estar con personas que nos alegran, en lugar de optar por alimentos hipercalóricos, es decir, con muchas calorías.
  4. No comer con estrés ni preocupación. En esos momentos se suele usar la comida como si fuera un ansiolítico, lo que es una mala decisión. Es preferible contactar con personas cercanas para comentar el problema, relajarse con ejercicios, escribir un diario, ducharse con agua caliente, andar… En definitiva, se trata de posponer la comida un rato hasta tranquilizarnos.
  5. Antes de abandonar, escribir primero las razones. Siéntate y refleja en una hoja de papel las razones por las que no quieres seguir con el plan. Cuando termines de escribir, estamos seguros de que encontrarás más argumentos para continuar que para dejarlo.
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