Uno de los retos más complicados a los que nos enfrentamos en vacaciones es alimentarnos de forma saludable, pese a las tentaciones que nos rodean, las pocas ganas de cocinar, la relajación de costumbres y, por si fuera poco, ¡los bufés de los hoteles! Y es que, una opción con excelente acogida popular son los establecimientos hoteleros que ofrecen el régimen de todo incluido, media pensión, pensión completa, etc., todos ellos caracterizados por el formato de bufé libre en el que los huéspedes se pueden servir todo aquello que deseen sin restricción de cantidades. Esto, que supone una enorme comodidad para el usuario, que se libera de cocinar, comprar e incluso pensar ello, supone a su vez un problema para una elevada proporción de personas que no se ven capaces de controlarse y caen en una dejadez de excesos que acaba, irremediablemente, con unos kilos de más a final de vacaciones.Comer sano de bufe en vacacionesComer sano de bufe en vacaciones

Pero no tiene por qué ser así. Comer de bufé y comer sano no tienen por qué ser incompatibles. La doctora Elena de la Fuente Hidalgo, nutricionista del Hospital Quirónsalud San José nos lo explica con sus propias palabras: "Para las vacaciones, pero también para otros momentos del año, debemos marcarnos un objetivo realista que seamos capaces de cumplir. No alcanzarlo provoca frustración y nos lleva a pasarnos al extremo contrario y a dejarnos llevar por nuestros impulsos sin tener ningún control. Por eso hay que pensar bien qué hacer, pero, fundamentalmente, qué no hacer para conseguirlo".

Consejos para comer en un bufé

  • Un primero sano y saciante. "Si te sirves de primer plato una ensalada variada, gazpacho, verduras… dejamos menos espacio para otros alimentos menos sanos. Y si hacemos esto en la comida y en la cena, estaremos cumpliendo con la recomendación de consumir dos raciones de verdura diarias", nos comenta la especialista.Elegir un primer plato sano en el buféElegir un primer plato sano en el bufé
  • Platos de colores. Además de resultar más apetecibles, las ensaladas y mezclas de verduras que combinan varios colores serán también más completos nutricionalmente hablando. Por tanto, lo ideal es añadir a las ensaladas todo tipo de verduras: lechuga, escarola, espinacas, brotes, tomate, pepino, pimiento, zanahoria, remolacha, fruta… todo lo que nos ocurra.
  • Un segundo con proteína, mejor de pescado. Si se veranea en un sitio de costa será sencillo encontrarse una gran oferta de productos del mar además del pescado propiamente dicho, como calamares, sepia, mejillones, gambas, etc. Y si se opta por una carne, hay que intentar que sea magra, como la de pollo, pavo, conejo, lomo de cerdo o ternera magra.
  • Carbohidratos de guarnición. El segundo plato se puede acompañar con un poco de pasta, arroz o patatas asadas que proporcionen los hidratos de carbono necesarios. Otra opción es añadir estos productos al entrante, enriqueciendo así la ensalada. Eso sí, tal como recuerda la especialista, no debemos convertir una ensalada de pasta o arroz en "pasta o arroz con ensalada".
  • ¿Y la famosa paella? No hay bufé en España que no ofrezca a diario algún tipo de paella, así que es inevitable que algún día nos apetezca. ¡Y podemos! Siempre y cuando mantengamos la costumbre de empezar la comida con nuestro plato de ensalada o verdura, seguido de la paella, y no transformemos la paella en un primero seguido de otro plato principal.
  • El temido postre. Aunque, como es natural, la opción más saludable es la fruta, resulta complicado ceñirse a esta alternativa, existiendo tantas otras más apetecibles. La especialista nos da un truco: "Hay que hacer pactos con uno mismo y procurar no moverse en los extremos del todo o nada: o no como postre o me los como todos: Si te apetece un dulce, no pasa nada, cómelo y disfrútalo, ingiriéndolo despacio, con conciencia plena y sin sentirte mal a posteriori. Pero no lo hagas todos los días".Elegir postre en un buféElegir postre en un bufé
  • Comer despacio. Hay que tener en cuenta que la sensación de saciedad se produce en el cerebro unos treinta minutos más tarde que en el estómago, por lo que si comemos muy deprisa no dejamos tiempo suficiente para percibir la señal de plenitud y seguimos comiendo, aunque no lo necesitemos. La doctora de la Fuente aconseja: "Termina de comerte lo que te has servido en plato, presta atención a tu estómago y pregúntate si te has quedado bien, si sientes hambre o si simplemente te apetece seguir comiendo. Si tienes sensación de hambre, espera cinco minutos antes de servirte más comida, ya que puede que una vez pasado este ratito, te sientas bien".
Etiquetas