A menudo hemos oído que, ante una cirugía plástica, el médico recomienda dejar de fumar antes de la intervención y también no hacerlo en los días posteriores a ella. Pero lo cierto es que no solo es necesario dejar de consumir tabaco en forma de cigarrillos, sino que también los parches, el tabaco de mascar o los cigarrillos electrónicos deben evitarse. La doctora María Jesús García-Dihinx, cirujano plástico del Hospital de Día Quirónsalud ZaragozaEste enlace se abrirá en una ventana nueva nos aclara que el motivo por lo que esto ocurre es sencillo: "Lo que realmente resulta perjudicial es el componente común a estos productos: la nicotina, que a los efectos nocivos que tiene para la salud en general, añade unos específicos a la hora de realizar una operación de plástica.

¿Cómo afecta la nicotina a una cirugía?

Uno de los efectos negativos de la nicotina en el organismo es que provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos. Teniendo en cuenta que durante el procedimiento de una cirugía plástica es necesario cortar parcialmente el flujo sanguíneo, si la fracción que queda activa no funciona correctamente se corre el riesgo de que los tejidos no reciban el oxígeno que necesitan para seguir vivos. Si esto sucede, se pueden deteriorar o incluso sufrir necrosis, es decir, que se pierdan porciones de piel.

Efectos de la nicotina en cirugía plásticaEfectos de la nicotina en cirugía plástica

Otro problema grave que se ha observado es que las personas consumidoras de nicotina presentan complicaciones para curar los cortes y heridas en general, por lo que las incisiones de la operación sufrirán este mismo efecto.

Además de estos problema, que son los que revisten mayor gravedad, también existen otros asociados a la nicotina, que pueden afectar tanto durante la cirugía como en la posterior recuperación.

Otros problemas que provoca la nicotina en una cirugía plástica

  • Infecciones. Aumenta la probabilidad de este tipo de complicaciones, además de obstaculizar su curación en el caso de que se produzcan.
  • Necrosis de las células lipídicas. Se detectan por la aparición de unos bultos duros.
  • Problemas de cicatrización de las heridas, que pueden presentar cicatrices anchas y gruesas, de mala calidad.
  • Formación de coágulos.
  • Disminución de la resistencia al dolor, lo que conlleva una mayor dosis anestésica y los riesgos que ello implica.
  • Posibles daños en los vasos sanguíneos.
  • Daños en los implantes mamarios, que pueden incluso sufrir rechazo.
  • Otras complicaciones severas que pueden poner en riesgo al paciente.

Por todas estas razones, los especialistas recomiendan abandonar el hábito tabáquico y cualquier otro que implique consumo de nicotina, si puede ser de por vida, mejor. Y en caso contrario, al menos durante el periodo anterior y posterior a la cirugía plástica.

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