Aunque, como es natural, en cualquier momento del año se pueden producir problemas con la deglución que provoquen un atragantamiento, lo cierto en que en estas fechas de comidas y cenas de celebración aumentan las probabilidades de que suceda, en gran parte porque no comemos lo mismo que el resto del año.

Para comprender mejor este riesgo de atragantamiento durante las navidades, así como para aprender a detectar sus síntomas y a actuar si nos encontramos frente a un caso, hemos hablado con el doctor Mario Gemmato, coordinador médico de Urgencias del Hospital Universitario Quirónsalud MadridEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quien nos ha explicado todo detalladamente.

El riesgo de atragantamiento aumenta en Navidad

¿Por qué en Navidad hay más casos de atragantamiento?

Por una parte, muchas personas tienden a comer en mayores cantidades o a beber más de la cuenta, lo que podría provocar una deglución incorrecta, haciendo que lo ingerido vaya por la vía respiratoria. Pero también influye el hecho de que las personas que pueden tener más propensión a este problema, como pueden ser los ancianos o los individuos con patologías mentales, que de forma habitual se alimentan con dietas que facilitan la deglución, participan de las comidas y cenas familiares, comiendo por tanto alimentos que pueden suponer un peligro para ellos.

¿Cómo se detecta el atragantamiento?

En realidad es sencillo de reconocer, ya que lo primero que se presenta es una complicación respiratoria, que se manifiesta hacia el exterior por toses, dificultad para hablar y por un signo físico inequívoco: llevarse las manos al cuello.

En cualquier caso, el hecho de que percibamos ruidos, toses y dificultad para hablar es buena señal, ya que eso implica que la obstrucción de la vía respiratoria no es total, lo que se traduce en que todavía hay una capacidad de paso y de salida de aire, por lo que la propia persona puede que sea capaz de expulsar el alimento obstructor ella misma.

¿Cómo actuar en caso de que alguien se atragante?

Lo más importante es transmitir calma y conseguir que la persona se tranquilice y evitar que entre en pánico. A continuación, existen tres métodos para expulsar el alimento, que debemos ir probando forma secuencial.

Lo primero, provocar la tos

Ayudaremos a que la persona atragantada se eche hacia delante y le diremos que trate de toser, ya que no hay mecanismo de expulsión de objetos de la vía respiratoria más eficaz que la propia tos. En la mayoría de los casos, con este simple gesto se resolverá el problema.

Si no da resultado, golpear entre los omóplatos

Cuando provocar la tos no es suficiente, lo más probable es que la obstrucción se haga completa, las vías se cierren y la persona empiece a ponerse morada, desapareciendo los ruidos y las toses. En ese momento hay que llamar a urgencias y mantener al afectado incorporado, colocándonos en su espalda para sujetarla. Con unos de los brazos se le sostiene el pecho y con el talón de la otra se aplican cinco golpes seguidos, fuertes y bruscos entre los dos omóplatos.

Maniobra de Heimlich
Maniobra de Heimlich

En última instancia, la maniobra de Heimlich

Si pese a la maniobra anterior el objeto sigue obstruyendo la vía respiratoria, debemos aplicar la conocida como maniobra de Heimlich, representada en la figura, que consiste en una serie de compresiones abdominales, ejercidas de cinco en cinco, practicadas desde la parte posterior al atragantado. En esa posición, situamos nuestros brazos a modo de abrazo, agarrando el puño de una mano con la otra abierta, y colocándolo en el epigastrio, que es justo donde acaba el pecho en su parte inferior. Ahí damos cinco compresiones bruscas. El objetivo es que el puño simule el mecanismo de tos del cuerpo, es decir, conseguir que el aire del pecho se comprima y expulse el objeto. Esta maniobra se repetirá hasta que la persona se recupere o, por lo contrario, pierda la conciencia, evitando en este último caso que se golpee fuertemente al caer.

¿Qué hacer si la persona queda inconsciente?

Mientras llegan los servicios de emergencia debemos aplicar maniobras de reanimación cardiopulmonar como se indica en la figura, es decir, cinco compresiones torácicas seguidas de dos respiraciones boca a boca, repitiendo estas series hasta que la persona recupere el conocimiento o hasta que llegue el personal sanitario.

RCP o reanimación cardiovascular
RCP o reanimación cardiovascular

¿Cuándo acudir al médico?

En el mejor de los casos, cuando el atragantamiento es leve y la persona, tras expulsar el objeto, se encuentra bien, no es necesario hacer nada más ni consultar con un profesional. Pero si siente dificultad para respirar o se notan ruidos al hablar, es posible que exista daño residual que deba ser revisado por un especialista.

Igualmente, si ha sido necesario practicar alguna de las maniobras, bien consistentes en golpes en la espalda, bien de compresión abdominal, cabe la posibilidad de haber causado lesiones al tratarse de técnicas bruscas, por lo que también resultaría adecuado consultar con un médico.

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