El fallecimiento de un ser querido abre un proceso interno de dolor provocado por la pérdida, que se conoce como duelo. Cada persona lo vive de manera distinta, y en ocasiones puede ser necesaria la ayuda de un especialista para superarlo. Esto es todavía más importante en las personas de avanzada edad, quienes pueden desarrollar un duelo patológico que les imposibilite seguir adelante.

Lamentablemente, la pandemia sanitaria a causa del coronavirus ha hecho que muchas familias tengan que afrontar el fallecimiento repentino de sus parientes, y además vivirlo en un contexto atípico. Por eso, hemos contactado con la doctora Nieves Fernández Letamendi, especialista en Geriatría del Hospital Quirónsalud ZaragozaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, quien nos habla sobre el duelo y la viudez en los ancianos.

Cómo afecta la pérdida de un ser querido

Cómo afecta la pérdida de un ser querido

Posiblemente es de las vivencias más dolorosas, y también la más complicada de afrontar. Tras el fallecimiento de un ser querido, la forma de elaborar el duelo depende de cada persona. Por ejemplo, algunas mostrarán una respuesta adecuada, incluso experimentarán un crecimiento personal o de aprendizaje de nuevas capacidades, mientras que otras se sentirán paralizadas y encontrarán grandes obstáculos a la hora de realizar sus actividades cotidianas durante varios años.

Características del duelo

Sobre todo al principio es habitual vivir el duelo como una experiencia de:

  • Sufrimiento de gran intensidad, que se manifiesta con expresiones como "me duele en el alma".
  • Vacío, que se presenta como "me falta hasta el aire".
  • Falta de seguridad, sensación de "estar perdido". Esto suele suceder en las personas que de repente deben ocuparse de las tareas que antes realizaba la pareja fallecida.
  • Soledad, por la falta de muestras de cariño físicas.

Cada persona presenta estos sentimientos con una intensidad diferente, y también varía la duración.

¿Qué etapas tiene?

Las fases del duelo ante la pérdida de un ser querido comprenden:

  • La aceptación de la pérdida.
  • La identificación de los sentimientos, así como ser capaz de comunicarlos.
  • La adaptación a vivir sin esa persona querida.
  • El recuerdo del ser querido sin que sea un obstáculo para su desarrollo, y que además pueda empezar nuevos vínculos afectivos.

Tipos de duelos

Puede manifestarse de forma:

  1. Retardada, que aparece a las semanas, o meses, tras la muerte del ser querido.
  2. Ausente, lo que significa que la persona actúa como si el fallecimiento no hubiera sucedido.
  3. Inhibida, que se enfoca en el cuidado obsesivo de otra persona.
  4. Crónica, que supone la cronificación, o prolongación, del duelo. Además, con frecuencia está asociado a cuadros clínicos ansiosos y depresivos, y puede convertirse en un duelo patológico o complicado, que es el que aconsejo estar pendiente.

El duelo en las personas mayores

Es muy importante abordar de forma correcta el duelo en los ancianos, ya que tienen que manejar la pérdida de su pareja o de amistades muy relevantes, lo que puede encaminarles a desarrollar cuadros clínicos de depresión severa, además de actitudes de autodestrucción, sin posibilidad de retornos.

La viudez en ancianos

El grado de adaptabilidad es muy alto. Eso sí, es necesario respetar los espacios de la persona mayor y sus tiempos; también hay que permitirle que haga su vida y decida por sí misma, aunque eso no sea lo que se esperaba por parte del resto. Esto aplica sobre todo en el momento de valorar si los ancianos viudos continuarán viviendo solos tras la pérdida de su pareja.

Es necesario prestar atención a cómo evoluciona

Al mismo tiempo, recomendamos estar atentos a la evolución de estos ancianos que viven la situación de duelo. No es bueno aceptar la idea de que "el tiempo lo cura todo", aunque sea cierto que ayuda a que surjan los sentimientos y a que se desarrollen las herramientas que favorecen su integración. Sin embargo, existen casos en los que esto no ocurre, y no son capaces de elaborar estas estrategias propias para superar la pérdida. Por eso, aconsejamos vigilar desde los primeros momentos cómo se desarrolla el duelo en los mayores, teniendo en cuenta que el pronóstico es mejor cuanto antes se aborda con estrategias adecuadas.

La viudez en los ancianos

Qué aumenta el riesgo de no superar el duelo

Existen una serie de factores que aumentan la probabilidad de desarrollar un duelo patológico:

  • Un fallecimiento repentino o inesperado.
  • Una relación de dependencia con el ser querido fallecido.
  • La falta de apoyo familiar ante esta pérdida.
  • Un ambiente en el que es difícil hablar de las emociones.
  • Antecedentes depresivos o de baja autoestima, con sentimientos de culpabilidad habituales.

Señales del duelo patológico, el más grave

Este tipo de duelo puede detectarse a través de estos signos:

  • Se experimenta un dolor intenso cuando se nombra a la persona fallecida.
  • Se origina una grave reacción emocional ante acontecimientos poco relevantes.
  • No se quiere tocar lo que pertenecía a la persona fallecida.
  • No se visita el cementerio y tampoco se participa en las celebraciones relacionadas con el fallecimiento.
  • Se presentan miedos o fobias en relación con la enfermedad que causó el fallecimiento del ser querido.
  • Se modifica el estilo de vida de forma tajante, omitiendo lo que se asocia a la persona fallecida.
  • Se muestra una falsa euforia.

Si estos comportamientos duran más de medio año y, especialmente, si se prolongan durante dos años, y además han conllevado un deterioro de la vida social y personal, podemos sospechar que estamos ante un caso de duelo patológico.

El duelo patológico o permanente en ancianos

Es habitual que la persona de edad avanzada con duelo patológico desarrolle un cuadro clínico de depresión reactiva, que se caracteriza por ser un duelo con una intensidad, una duración y unos síntomas mayores que en el duelo normal.

Alteraciones físicas y psicológicas

Con frecuencia se detecta que el anciano:

  • Presenta enlentecimiento motor
  • Se muestra más desesperanzado
  • Manifiesta sentimientos de culpabilidad
  • Piensa continuamente en un único tema, es decir, tiene pensamientos rumiativos sobre la muerte, y además están orientados a un deseo de encontrarse con la persona que ha fallecido.
  • Tiene riesgo de agravar otras patologías, sobre todo cardiovasculares.

Por todo ello, es fundamental estar pendiente del duelo en las personas mayores, así como detectar pronto un posible duelo patológico. De esta forma, será más fácil la valoración individual y la prescripción de una terapia, en caso necesario.

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