Seguro que a todos hemos oído este término, que suena un poco a los grandes escaladores y alpinistas. Pero no hace falta dedicarse a este deporte para poder sufrir lo que se denomina mal de altura o de montaña. En realidad, cualquier persona que se desplace a un lugar que pueda superar los 2500 metros de altura, puede verse expuesta.

En qué consiste el mal de altura

Se trata de una alteración relacionada con la disminución en la presión de oxígeno que se produce progresivamente en el aire, según se asciende a partir de 2500 metros. Otra consecuencia de la exposición a gran altitud es la mayor incidencia de la radiación solar sobre la piel.

El doctor Javier Agudo Díaz, especialista en Medicina del Trabajo de Quirónprevención, nos explica que "a mayor altitud, menor presión barométrica y, como consecuencia, menos presión de oxígeno, Todo ello conduce a una menor disponibilidad de oxígeno para los pulmones, que ven cómo se dificulta la función de intercambio gaseoso a nivel de los alveolos. Ante ese descenso en la concentración de oxígeno en la sangre arterial, el organismo responde con un incremento de las frecuencias cardiaca y respiratoria, lo que desemboca en un cierto grado de alcalosis respiratoria que otros órganos como el riñón, deben procurar compensar.

Medidas de precaución a tener en cuenta

  • Aumentar de altura progresivamente. Si el proceso de ascensión es lento, el organismo tiene tiempo de activar sus mecanismos de adaptación y se aclimata a la situación. Por tanto, siempre que sea posible, es conveniente programar el ascenso permitiendo un periodo de aclimatación progresiva.Consejos para el mal de alturaConsejos para el mal de altura
  • Nunca ir solo.
  • Ingerir líquidos en abundancia.
  • Evitar las bebidas alcohólicas.
  • Hacer comidas frugales, basadas en hidratos de carbono, frutas, etc.
  • Protegerse del sol. Conviene utilizar prendas de entramado tupido que cubran todo el cuerpo y gorros o sombreros. Además, es imprescindible el empleo de una crema fotoprotectora con un factor superior a 50 para las partes expuestas al sol como cara, cuello, manos…
  • Evitar esfuerzos, especialmente los vigorosos, para no elevar la demanda de oxígeno del organismo.
  • Evitar el estrés.
  • Nunca recurrir a trucos locales como plantas, infusiones.
  • Examen de salud previo. Antes de hacer un viaje de estas características, conviene acudir a un médico, preferentemente que nos conozca y esté al tanto de nuestros antecedentes clínicos. Así se podrán detectar patologías o algunas situaciones, como la gestación por ejemplo, por las que pueda considerarse contraindicada la exposición a gran altitud del paciente.

Si necesitas ampliar información, puedes consultar el documento adjunto.

Recomendaciones para el mal de altura (507.2 KB) (7 páginas)

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