Viajar con niños supone, queramos o no, tomar el doble de precauciones de lo habitual. Y es que a ellos todo les afecta más, y además son propensos a tener algunos problemas propios de esta época. Por eso, nunca está de más recordar algunas recomendaciones especialmente enfocadas en los más pequeños.

Mayor protección frente al sol con los niñosMayor protección frente al sol con los niños

Mayor protección frente al sol y el calor

Los niños son más vulnerables a las altas temperaturas y la deshidratación, a lo que se suma el hecho de que a menudo no son conscientes de la necesidad de ingerir líquidos hasta que tienen mucha sed, lo que es indicio de que llegamos tarde y tenían que haber bebido antes. Por tanto, es importante que seamos los adultos los que ofrezcamos beber de forma continua, a ser posible agua y evitando los refrescos y zumos azucarados.

De la misma forma, deberemos prestar especial atención a que lleven cubierta la cabeza con gorras o sombreros, los ojos con gafas homologadas y eviten la exposición solar en las horas más peligrosas. Y, antes de salir de casa, siempre aplicarles crema protectora aunque no vayamos a la playa o la piscina.

Atención con los pequeños accidentes

Por muy obvio que pueda parecer, es imprescindible mantener la vigilancia a los niños en todo momento. Todos los años vemos noticias sobre accidentes infantiles en playas y piscinas, que se pueden evitar simplemente no perdiéndoles de vista y explicándoles ciertas normas que deben cumplir. En realidad, se trata de cosas tan básicas como no meterse donde cubre si no saben nadar, no tirarse de cabeza cuando hay poco fondo o alguien cerca en el agua, no correr por los bordillos para evitar resbalones… Reglas que debemos repetirles una y otra vez, y también supervisar.

Atención a los accidentes infantilesAtención a los accidentes infantiles

Pero no solo el agua puede ser peligrosa, el hecho de disponer de más tiempo libre para jugar, hacer deporte y disfrutar al aire libre, también hace que haya más ocasiones para sufrir golpes y caídas, así que no debemos relajar las medidas de prevención como llevar casco para la bici, un calzado adecuado para cada ocasión y, por supuesto, elegir zonas de sombra para jugar y asegurarnos de que siempre llevan consigo una botella de agua.

Que den un descanso a las pantallas

Si normalmente los niños son fans de las pantallas en general, la situación vivida con el coronavirus los ha hecho aún más dependientes del mundo digital, ya que les ha forzado a seguir el curso con su ayuda y vivir el día a día pegados al pc o a la tablet. Clases online, blogs, vídeos, instrucciones por correo electrónico… las herramientas digitales se han convertido en la salvación para poder finalizar este curso, pero también han hecho que los pequeños integren estas tecnologías en su rutina, más de lo que ya lo estaban. A sus ya adictivos videojuegos y apps, se ha añadido un componente más: la educación.

Y, aunque es cierto que las plataformas digitales nos ayudan a nosotros y a ellos, y más en situaciones tan excepcionales como la reciente, también lo es que ahora ha llegado el momento de dejarlas aparcadas un tiempo y retomar otras actividades más saludables. Y no solo por el mero hecho de abandonar las pantallas, sino también desde un punto de vista social, ya que han pasado mucho tiempo sin apenas contacto con gente de su edad y les vendrá bien compartir tiempo con amigos. Que salgan, corran, naden ¡y disfruten!

Por otro lado, no hay que olvidar que el abuso de los videojuegos puede provocar irritabilidad, ansiedad, alteraciones del sueño e incluso adicción. Por eso la llegada de las vacaciones y el vacío que dejan los estudios se convierte a menudo en un problema, ya que tienden a rellenar ese tiempo libre invirtiendo más horas en esos juegos, aislándose cada vez más y es nuestra misión limitar las horas de juego y saber ofrecerles alternativas más saludables.

Vigila el consumo de azúcar

El exceso de dulces nunca es bueno, ya lo sabemos, y sin embargo en verano tendemos que "nos dé pena" y concedamos más caprichos a los niños. Pero es un error.

Cuidados especiales para los niños en vacacionesCuidados especiales para los niños en vacaciones

Aparición de caries, subida de peso, aumento del colesterol y los triglicéridos… son algunas de las consecuencias del abuso de azúcar, aunque sea de forma temporal. No hay que olvidar que el sobrepeso infantil se ha convertido en uno de los mayores problemas de hoy en día, y que relajar las buenas costumbres en vacaciones es solo dejar una puerta abierta a esta enfermedad.

Así que, cuando los niños te pidan un refresco azucarado, propón otro sin calorías, o mejor agua a la que puedes dar sabor con limón u otras frutas, hierbabuena, o lo que más te guste. Y si quieren un zumo de los que venden envasados, ofréceles uno casero elaborado con frutas naturales. Como alternativa a los helados industriales, prepara con ellos unas recetas caseras al gusto de todos, mucho más ricas y saludables.

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