El consumo de leche de vaca, y sus derivados, en adultos siempre ha despertado ciertas dudas relacionadas con sus posibles efectos en la salud en general, y más en particular a nivel cardiovascular. Aunque no existen evidencias científicas, popularmente se relaciona este alimento con el aumento de peso, el colesterol, la disminución de la tensión arterial o beneficios adicionales para los huesos. Pero ¿es cierta alguna de estas afirmaciones?

Recientemente la revista The New England Journal of Medicine ha publicado Milk and Health, que es una revisión de una serie de estudios relacionados con la leche y algunos de los problemas de salud con mayor prevalencia. Conoce las principales conclusiones.

La grasa de la leche y el aumento de peso

¿La leche engorda? Esta es una de las famas más extendidas alrededor del consumo de la leche. Sin embargo, lo cierto es que su aporte calórico es muy limitado en relación con la gran cantidad de nutrientes que proporciona. En concreto, solo encontramos estos porcentajes de materia de grasa según el tipo de leche:

La leche: cómo afecta al peso, la tensión y el colesterolLa leche: cómo afecta al peso, la tensión y el colesterol

  • Entera: el 3,5% es materia grasa
  • Semidesnatada: el 1,8 % es materia grasa
  • Desnatada: el 0,8% es materia grasa

Además, la enfermera Catalina García, coordinadora de la Unidad de Insuficiencia Cardíaca del Hospital Quirónsalud BarcelonaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, matiza que "la grasa que contiene ayuda a transportar algunas de las vitaminas liposolubles que nos aporta, por lo que resulta tan beneficiosa como necesaria".

Efecto de la leche en el colesterol

Aunque no existe evidencia científica que demuestre que su consumo aumenta el colesterol y los lípidos, sí que se aconseja optar por la versión desnatada tanto en este alimento como en sus derivados. El motivo de ello es que "las grasas lácteas contienen un mayor porcentaje de grasas saturadas, que pueden incrementar el colesterol LDL, que es el que se considera ‘malo’", según explica nuestra enfermera. Es cierto que este colesterol es uno de los factores de riesgo para la enfermedad coronaria, sin embargo no se ha observado una relación clara entre consumir leche o derivados lácteos, desnatados o no, y una mayor incidencia de patologías coronarias o de fallecimiento por ese motivo.

¿El consumo de leche disminuye la hipertensión?

No, al igual que ocurre en el caso del colesterol, tampoco se ha demostrado que el consumo de leche o sus derivados, desnatados o enteros, consiga mejorar la tensión arterial. En este sentido, nuestra enfermera matiza que "en las personas que siguen una dieta reducida en sal y en grasas saturadas, y rica en vegetales y frutas, sí que se observa una disminución de la tensión, pero no se puede atribuir exclusivamente al consumo de leche desnatada, que contiene menos cantidad de grasas saturadas".

Beneficios extras en la salud por consumir leche, a revisión

En Estados Unidos se aconseja consumir cada día un total de 3 raciones de leche, queso, yogurt o mantequilla, entre otros derivados lácteos, a partir de los 9 años; para ello, se alude a su aporte de calcio en la alimentación y un menor riesgo de sufrir fracturas.

Pero, lo cierto es que no existe una demostración científica de estos beneficios, y en cambio sí que hay estudios que tratan sobre el posible riesgo de efectos secundarios si se excede su ingesta. En esta línea, nuestra enfermera nos resalta que "de los estudios se concluye que, aunque la leche tiene su importancia en el momento del crecimiento durante la infancia o en la dieta de sociedades con menor calidad nutricional, no se ha demostrado que un consumo diario de 3 raciones tenga ningún beneficio sobre la salud en la persona adulta".

En definitiva, el consumo de leche dependerá de la calidad de la dieta, puesto que los nutrientes que más necesitamos, y que se encuentran en los lácteos de la vaca, también están en el brócoli, los frutos secos, el tofu, el kale y los suplementos vitamínicos.

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