He aquí una de las preguntas que surgen con más frecuencia, especialmente después de haber leído informaciones contradictorias en distintos sitios. Pues bien, para dejarlo claro de una vez por todas hemos preguntado a nuestros profesionales y esto es lo que nos han dicho: "Usar ropa adecuada puede reducir hasta el 93% de la radiación", declara nuestra dermatóloga Nuria Latorre Martínez, del Hospital Quirónsalud Torrevieja.

Factores que influyen en la protección de la ropa

En este sentido, cabe distinguir entre los tipos de entramado en el tejido, ya que no toda la ropa protege por igual. Por ejemplo, las telas con punto apretado, como puede ser el paño o los vaqueros, tienen menos agujeros entre los hilos, por lo que dejan pasar menos radiación y protegen mucho más que otra clase de tejidos como el lino, que tiene un entramado más abierto y, por tanto, deja la piel más expuesta. Igualmente, también afecta el tipo de fibra y el color. Las fibras sintéticas como el poliéster ofrecen más protección que las naturales como el algodón, y los colores oscuros absorben más radiación que los claros, por lo que, contrariamente a lo que solemos hacer, vestir de negro es más seguro que ir de blanco "veraniego". La razón de esta aparente contradicción radica en que con frecuencia confundimos el calor que sentimos con la radiación perjudicial del sol y, por la misma razón que las tonalidades oscuras absorben la energía, nos protegen de ella al bloquear su paso.

Niño jugando en el parqueNiño jugando en el parque

¿Conviene mojar la ropa para protegernos?

Una puntualización muy importante con respecto a las falsas creencias sobre la ropa y su protección es el hecho de si mojarla es o no aconsejable para una mayor protección. Si bien puede parecernos que una camiseta mojada resulta más refrescante, la realidad es que estamos favoreciendo que el sol incida en nuestra piel. "Hay que tener en cuenta que la ropa mojada deja pasar los rayos UV, por lo que de nada servirá proteger a un niño con una camiseta empapada", nos explica el doctor Miguel Lova Navarro, dermatólogo del Hospital Quirónsalud Murcia. De hecho, las gotas de agua facilitan la entrada de los rayos a través del tejido y además ejercen de lente, aumentando los efectos de la radiación. Lo mismo ocurre con las gorras. ¿Cuántas veces habremos visto a la gente mojando su gorra en una fuente o en el río y luego ponérsela "tan fresquito"? Probablemente muchas, y sin embargo lo que conseguimos es disminuir la protección que ofrecen.

En resumen, ir cubiertos nos protege del sol, y esto aplica tanto a la cabeza con el uso de gorras y sombreros como al resto del cuerpo, con camisetas, pantalones, vestidos, etc. Cuanto más tupido y más oscuro sea la prenda, mejor.

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