Estamos ya acostumbrados y hasta cansados de leer y escuchar la importancia de la hidratación especialmente en verano. Pero es que, ciertamente, se trata de un aspecto vital cuando las temperaturas suben y nuestro cuerpo necesita una dosis extra de líquido para compensar las pérdidas y soportar el calor.

Vasos con aguaVasos con agua

Pero debemos tener claro que hidratarse no significa beber cualquier cosa. Tal como nos recuerda Carina Gimeno Uribes, nutricionista de la Unidad de Obesidad del Hospital Quirónsalud Valencia, "el líquido preferente para hidratarse debe ser el agua". Por su parte Elena de la Fuente Hidalgo, nutricionista del Hospital Quirónsalud San José, añade que "no hay ningún otro líquido tan efectivo para mantener el organismo en condiciones en esta época de calor".

Ojo con los refrescos

El problema es que a menudo aprovechamos la excusa de estos consejos orientados a la hidratación para consumir otro tipo de bebidas que, lejos de conseguir este propósito, nos crean otro tipo de problemas, que casi siempre son debidos al exceso de azúcares que contienen. El caso más claro son los refrescos en sus múltiples presentaciones, que proporcionan gran cantidad de calorías sin ningún aporte nutricional. Hay que tener en cuenta que este aporte exagerado de azúcar desencadena una serie de reacciones en nuestro organismo que conllevan, finalmente, a una mayor deshidratación y, por supuesto, mayor sensación de sed.

¿Y las bebidas isotónicas?

Su consumo se ha extendido y podríamos decir que "puesto de moda", a lo que se añade la facilidad con las que las podemos adquirir no solo en grandes superficies sino cada vez en más máquinas de vending. Pero no debemos olvidar cuál es realmente su función, que consiste en reponer las sales minerales que se hayan podido perder durante la práctica de un deporte de manera intensiva. Pero esto no quiere decir que sean el remedio ante un golpe de calor en verano o la solución para mantenernos hidratados. De hecho, la nutricionista Elena Pérez Montero, del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, apunta que "sus sales minerales pueden resultar perjudiciales para los riñones o el corazón, por lo que solo son aconsejables en casos de entrenamiento fuerte y prolongado". Además, cabe señalar que no se recomienda su consumo en menores, ya que la cantidad de sales que estos pierden es menor y podemos provocar un exceso de estas sales que, a la larga, pueden avocar en hipertensión, además del riesgo de obesidad, sobrepeso, caries, etc. que implica la ingesta desmesurada de azúcares.

Mención aparte merece el "refrescarse con unas cervecitas", costumbre demasiado extendida y totalmente desaconsejada por nuestros especialistas, y que merece ser analizada con más detalle.

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