Existen tantas versiones sobre cuándo se puede dar el famoso corte de digestión, la gravedad que puede tener, el tiempo que hay que esperar para poder bañarse después de comer, si solo se da con agua fría, o si te metes de golpe… que al final pocas personas tienen claro el riesgo real de sufrir una hidrocución, que es lo que comúnmente llamamos corte de digestión.

¿Qué es un corte de digestión?

Empezaremos por comprender qué es exactamente lo que ocurre en nuestro cuerpo cuando se produce este "corte". Cuando la comida llega al estómago y comienza el mecanismo de digestión, la mayor parte de la sangre se concentra en esa zona para facilitar el trabajo al organismo, por lo que el flujo sanguíneo es menor en el resto del cuerpo. Si en el transcurso del proceso entramos en contacto con agua muy fría, y el contraste de temperaturas es fuerte, la sangre tiene que repartirse para contrarrestar la pérdida de calor. La consecuente bajada de concentración sanguínea en el área digestiva es la causante de síntomas como nauseas y vómitos, que son resultado de la parada que sufre el proceso de asimilación de alimentos, y que precisamente por eso llamamos "corte de digestión".

Hidrocución por contraste de temperaturas

Cualquier choque térmico que se produzca durante la digestión va a provocar un corte, por el mero hecho de hacer necesario que la sangre acuda a templar las zonas del cuerpo más faltas de riego durante ese proceso. Pero, como es natural, cuanto mayor sea la diferencia de temperaturas que tenga que compensar la sangre y más brusco sea este contraste, más drástica será la reacción. Por tanto, nunca va a ser lo mismo bañarse en agua muy fría que, por ejemplo, meterse en la bañera o en aguas templadas. Al igual que la reacción del cuerpo no va a ser igual si hemos estado al sol, calentándonos durante horas, que si venimos de la sombra, con una temperatura corporal más baja.

Mujer entrando en el marMujer entrando en el mar

Cómo evitar el corte de digestión

Nuestro médico de familia Eduardo Barreiro Melic, del Hospital Quirónsalud Zaragoza, "para que no se produzca este contraste tan fuerte, lo ideal es ir entrando en contacto con el agua poco a poco, refrescando la piel a medida que nos metemos en ella". También es importante distinguir entre una comida normal y otra con abundantes grasas y azúcares, que son más lentas de digerir y, por tanto, concentran la sangre en esa zona durante más tiempo. Por tanto, conviene no realizar comidas copiosas antes de los baños.

Otros factores que provocan corte de digestión

Aunque es habitual pensar que este problema solo puede ocurrir después de comer, lo cierto es que cualquier circunstancia que obligue a la sangre a abandonar la zona del estómago durante ese proceso, provoca el corte. Un buen ejemplo es practicar un deporte fuerte con el estómago lleno, ya que los músculos ejercitados necesitan un mayor aporte de oxígeno y requieren que la sangre se encargue de aportarlo. Por tanto, el resultado vuelve a ser que el aparato digestivo se queda sin la cantidad necesaria para finalizar el proceso, y se produce un corte.

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