Es una de las grandes preguntas que nos hacemos todos los veranos, o cada vez que salimos al campo de excursión en casi cualquier época del año.

Pues bien, la alergóloga Cristina Ortega Casanueva, del servicio de Pediatría del Hospital Quirónsalud San José, nos saca de dudas: "primero se debe aplicar la crema de protección solar y, sobre ella, el repelente antipicaduras". La razón en realidad es sencilla: mientras el protector actúa directamente sobre la piel ejerciendo de pantalla frente a los rayos del sol, las lociones que ahuyentan a los insectos tienen como fundamento el olor que desprenden, por lo que deben quedar en la superficie para que realmente tengan efecto.

Familia usando repelentesFamilia usando repelentes

Por otro lado, la doctora Pilar Cots Marfil, también alergóloga en este caso del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, añade que existe la posibilidad de combinar estas dos medidas de precaución: "tanto el eucalipto como la citronella han probado ser eficaces para prevenir las picaduras, por lo que una solución podría ser añadir unas gotas de sus aceites esenciales al envase de crema protectora, y convertir esta en un 2x1". Eso sí, hay que ser prudentes ya que, si bien esta opción puede ser eficaz para ahuyentar a los insectos, si viajamos a zonas de alto riesgo de contagio de ciertas enfermedades que se transmiten por la picadura de mosquitos, las precauciones deben ser mucho mayores. En estos casos es necesario recurrir a otras medidas más rigurosas como aplicar repelentes de otro tipo, como los que contienen DEET (N,N-Dietil-meta-toluamida) en una concentración superior al 30%, emplear mosquiteras tanto en las ventanas como alrededor de la cama, vestir con mangas y pantalones largos, etc.

En cuanto a la crema de protección solar en sí misma, nuestros especialistas insisten en recordar la importancia de la calidad de la misma. No sirve cualquier loción con una etiqueta que ponga "crema solar", sino que debemos mirar atentamente el tipo de protección que ofrece. En este sentido, la dermatóloga María Teresa Ojeda Vila, del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, apunta que el factor de protección debe ser de 30 o superior (50 en los niños) y además no es suficiente con que ofrezca protección frente a un tipo de rayos solares, sino que debe actuar frente a las radiaciones UVA y UVB. En la misma línea, todos nuestros dermatólogos coinciden en la importancia de aplicar correctamente los protectores solares, algo que podría parecer evidente pero que a menudo descuidamos: debemos renovarlos cada 2 o 3 horas y después de cada baño, también en días nublados, no descuidar zonas "olvidadas" como los empeines, la nuca o las orejas, y no confiar ciegamente en la publicidad que asegura mantener la protección pese a los baños, o proteger 100%. Seamos sensatos y actuemos con precaución.

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