Aunque todos sabemos que son dos insectos diferentes, no todos sabemos diferenciarlos. Y lo cierto es que, pese a su aspecto similar, son diferentes tanto en su físico como en su comportamiento y también lo son las consecuencias de sus picaduras.

Su alimentación es la clave

La doctora Pilar Cots Marfil, especialista en alergología del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo, nos explica que sus similitudes se deben a que ambas pertenecen al grupo de los himenópteros. Sin embargo, hay una diferencia que es fundamental y que condiciona su comportamiento: las abejas se alimentan de néctar y polen que recolectan de las flores, y de ahí que su cuerpo esté recubierto de pequeños pelillos que contribuyen a esta recolección, mientras que las avispas son carnívoras. Ahí está la explicación de que se vean atraídas por los platos de comida de nuestra mesa. ¿Cuántas veces hemos recibido la incómoda visita de las avispas cuando estamos comiendo en el exterior? Esas barbacoas, paellas o simples bocatas que tan a menudo disfrutamos en verano al aire libre a menudo se ven interrumpidas por estos invitados que acuden llamados por el olor de lo que para ellos también es comida.

La forma del aguijón marca la diferencia entre avispas y abejas

Avispa en el dedoAvispa en el dedoOtra de las diferencias más importantes la marca la forma que tiene su aguijón. En el caso de las avispas, este es liso, lo que facilita que entre y salga sin problema, facilitando que el insecto pueda picar múltiples veces sin ningún problema. Totalmente distinta es la superficie del aguijón de las abejas, que presenta salientes a modo de sierra, impidiendo de esta manera que pueda volver a salir libremente. Por esta razón, cuando una abeja pica, pierde el aguijón y muere. Aunque en realidad esto no es del todo cierto… Una curiosidad: no todas las abejas pican, de hecho, son pocas las que lo hacen. Los machos, por ejemplo, no, y son las obreras las que poseen aguijón y pican, pero no siempre lo pierden. Si el animal en el que clavan el aguijón tiene una piel fina, y este puede salir sin demasiado esfuerzo, el animal lo conserva; pero en el caso de los humanos, el grosor de nuestra piel hace que extraer el aguijón sea imposible, y al intentarlo parte del cuerpo de la abeja de desgarra, siendo esta la verdadera razón de su muerte.

Tratamiento de las picaduras de avispa y abeja

En cuanto al tratamiento de las picaduras, por lo general la de avispa no requiere mayores cuidados que lavar bien la zona y estar atentos por si se produjera alguna reacción desmedida, casi siempre de tipo alérgico. En ese caso es necesario acudir a un centro de salud, donde el especialista dará las recomendaciones oportunas.

Cuando una abeja nos clava el aguijón, lo más importante es extraerlo pronto, ya que el veneno sigue introduciéndose en nuestro organismo pese a que el insecto no tenga vida. Lo ideal es que lo haga un profesional sanitario, pero dado que suele ocurrir en entornos alejados, debemos proceder a sacarlo nosotros o las personas con las que nos hallemos. Una advertencia: al contrario de lo que se suele pensar, "no hay que hacerlo con unas pinzas, ya que exprimiríamos el saco de veneno inyectándolo más rápido. La forma más segura de extraerlo es raspando con la uña o con un objeto romo, como una tarjeta", tal y como nos explica la doctora.

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