Está claro que la aparición de los primeros videojuegos supuso una revolución en la manera de jugar y relacionarse de los más jóvenes. Pero desde entonces hasta ahora se han ido perfeccionando de tal manera que se han convertido en el "juguete" por excelencia y una proporción muy elevada de menores eligen el juego digital en primer lugar. No solo el número y la calidad de estos juegos han sido motivo de esta seducción, sino también la posibilidad de jugar online con otras personas que, de alguna manera, puede hasta sustituir el juego en grupo de toda la vida.

Pero, ¿todo esto es malo o es simplemente distinto? El doctor José Luis Carrasco Perera, director de la Unidad de Personalidad y Comportamiento del Complejo Hospitalario Ruber Juan BravoEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos comenta que, acompañando a este auge, han surgido numerosas investigaciones para estudiar sus efectos.

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Efectos positivos de los videojuegos

Algunos estudios concluyen que el aprendizaje de un videojuego va asociado a una mejora de la atención, tanto sostenida como dividida. En particular, siempre que el uso adecuado de este tipo de tecnologías sea adecuado, puede conllevar un menor tiempo de reacción en tareas de búsqueda visual y en discriminación forma/color, así como en el seguimiento de múltiples objetos.

Efectos negativos de los videojuegos

El problema viene cuando el uso de este tipo de entretenimiento es excesivo, que por desgracia ocurre en muchos casos, pudiendo llegar a ser adictivo y convertirse en un problema serio. Además, pueden aparecer dificultades para dejar de jugar en un momento determinado, muy especialmente en juegos online, ya que realmente el juego nunca acaba. Por eso tiene el potencial de convertirse en una actividad a tiempo completo, es decir, 24 horas al día, 7 días a la semana.

Problemas de atención

En estos casos pueden producirse problemas atencionales, que se extienden hasta la adultez temprana, debido a una mayor exposición a hormonas del estrés como la norpeinefrina y el cortisol. Por esta razón, el uso de estas tecnologías podría estar asociado a un aumento de jóvenes con Trastorno de Atención e Hiperactividad (TAH).

Disminución del rendimiento académico

Como es natural, el déficit de atención se traduce en una bajada del rendimiento académico y la correspondiente preocupación en el entorno familiar. Algunos estudios llegan a afirmar que los usuarios de videojuegos leen un 30% menos que los demás y dedican un 34% menos de tiempo a los deberes.

Conducta antisocial

Uno de los grandes problemas de los videojuegos es que su inmensa mayoría (más del 85%) son de temática violenta, por lo que generan tolerancia a este tipo de conductas. En términos del sistema nervioso, el cerebro se ve afectado disminuyendo la capacidad de autocontrol y una mayor impulsividad.

Esta mayor tolerancia a la violencia también se relaciona con una mayor probabilidad de consumo de alcohol y drogas, y un reforzamiento de estereotipos sociales de tipo racial y sexual. Igualmente, se detecta un mayor aislamiento social y no solo entre personas de la misma edad, sino con respecto a los padres y la familia, lo que se traduce en una relación afectiva débil.

En resumen, si bien el concepto de videojuego en sí mismo no se puede considerar peligroso e incluso puede provocar efectos positivos, el problema viene con el uso excesivo y las temáticas elegidas, que pueden desembocar en consecuencias de diversa gravedad.

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