A unos más y a otros menos, pero a todos nos incordian las picaduras de insectos en verano. Hay que reconocer que son un verdadero fastidio y muchas veces no sabemos qué hacer para aliviar esos incómodos los picores. Y, lo que es peor, existen tantos "remedios caseros", que muchas veces empeoramos los síntomas por puro desconocimiento.

Para que esto no te ocurra, los doctores Roi Piñeiro Pérez e Iván Carabaño Aguado, responsables del Servicio de Pediatría del Hospital General de VillalbaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos dan unos consejos que han recogido en una guía sobre el tratamiento adecuado para las picaduras. "Las creencias populares sobre las picaduras de insectos y arácnidos están tan arraigadas que incluso en ocasiones llegan a influir en las actuaciones de los profesionales sanitarios, pediatras incluidos, si se dejan guiar por las costumbres, prácticas y tratamientos basados en la divulgación no científica", comentan los especialistas.

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Medidas a tomar tras una picadura de insecto

  • Lavar la piel con agua y jabón, sin romper las ampollas o vesículas que pueda haber.
  • En caso de haberlo, extraer el aguijón con una pinza estéril o raspado, pero nunca apretando con las manos o por succión.
  • Aplicar una loción de calamina o amoniaco, que disminuye la irritación y el prurito, y neutraliza el veneno.
  • Desinfectar localmente, mejor sin agentes que coloreen.
  • Administrar corticoides tópicos de potencia leve.
  • Aplicar antihistamínicos y analgésicos orales.
  • Aplicar frío local, que actúa como anitiinflamatorio y analgésico.
  • NO aplicar barro, ya que podemos causar una infección.

Ante una picadura de arácnido, bien sea araña o escorpión, se debe:

  • Elevar el miembro afectado y aplicar frío local.
  • Administrar un analgésico local.
  • Valorar la posibilidad de poner la vacuna antitetánica.
  • No practicar ningún tipo de corte en la herida para succionar el veneno.

Como método de prevención, ante la picadura de cualquier tipo de insecto, lo mejor es emplear repelentes basados en el DEET, siempre en concentraciones inferiores al 10% y nunca a menores de 2 años.

Por otro lado, respecto a los repelentes naturales, los especialistas indican que los únicos que han demostrado eficacia son el aceite de citronela y el de eucalipto.

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