Es normal que al llegar el verano, y con él las altas temperaturas, elijamos un calzado abierto, que permita a nuestros pies liberarse del encierro de los zapatos. Pero tenemos que tener cuidado al elegirlo, ya que a menudo empleamos las chanclas para caminar por cualquier superficie e incluso ¡es lo único que llevamos en los pies en todas las vacaciones!

Desde el servicio de Traumatología de Hospital Quirónsalud BizkaiaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, el jefe de servicio, Jon Cendagortagalarza Ipiña, nos lo explica así: "En verano muchas personas acuden a nuestras consultas con dolor en el pie derivado del uso de calzado inestable. La utilización frecuente de chanclas está relacionado con la fascitis plantar, que causa dolor en la planta del pie, sobre todo en la zona del talón, y puede irradiar con el arco plantar hacia el metatarso. El malestar es más intenso por la mañana, con los primeros pasos, y cede un poco con la actividad, para reaparecer tras estar un rato sentados o en reposo".

elegir-calzado-verano

Por tanto, si se opta por las chanclas, es muy importante saber elegirlas. Los especialistas recomiendan "que tengan sujeciones, tiras o correas anchas, para que los dedos del pie y la musculatura de la pierna no tengan que trabajar más de la cuenta para mantener el pie dentro del calzado". También es aconsejable que tengan suela anatómica y soporte para el arco, y que sean profundas a la altura del talón.

Por otro lado, los traumatólogos advierten del peligro de los tacones. "Las mujeres padecen hasta cuatro veces más problemas en los pies que los hombres, del tipo de juantes, callos, dedos de martillo, deformaciones, etc., y todo por llevar tacones", comenta el doctor. Hay que tener presente que el empleo de tacón excesivo causa dolor de espalda, piernas, tobillos y pies, además de modificar la forma de caminar.

Uno de los problemas más frecuentes son los juanetes, que tienen causas tanto genéticas como derivadas del uso del calzado inadecuado. El traumatólogo nos lo detalla: "se trata de una desviación del dedo gordo hacia el segundo dedo, que en los casos más graves llega a montarse, con la consecuente alteración de la articulación y la prominencia en el lateral del pie, que forma lo que coloquialmente llamamos juanete".

También el tobillo sufre las consecuencias de los tacones, ya que la inestabilidad que generan puede causar esguinces y microtraumas repetitivos. "Recientemente se ha establecido la relación entre el uso prolongado de alzas, el deterioro de las articulaciones y la aparición de artrosis de rodilla", apunta el especialista.

Etiquetas