Aunque muchos conocemos ya los consejos generales para proteger nuestra piel del sol, no todos somos conscientes de que una buena preparación puede ayudar a mejorar el estado de la piel y, por tanto, lograr que luzca mejor y más sana este verano.

La doctora María Teresa Ojeda Vila, dermatóloga del Hospital Quirónsalud Infanta LuisaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos recuerda que "la piel tiene que estar cuidada durante todo el año, si bien es cierto que las temporadas de primavera y verano requieren una especial atención. Además, hay que tener en cuenta que la piel es el órgano más extenso del cuerpo humano y actúa como ‘cubierta’ de todo nuestro organismo".

Pese a que cada piel es distinta y algunas necesitan cuidados concretos que solo el especialista puede establecer, de forma general la especialista aconseja las siguientes pautas.

Consejos para preparar la piel de cara al verano

Buena alimentación. La piel necesita vitaminas y antioxidantes que mejoren los mecanismos de defensa naturales y que limiten los posibles efectos negativos del sol. Para ello es importante consumir suficientes legumbres, cereales, hortalizas, frutas y verduras. En especial, conviene aumentar las cantidades de alimentos ricos en licopeno, betacaroteno y vitamina C.

Preparar la piel para el verano con la alimentación

Hidratación adecuada. Esta hidratación debe ser "por dentro y por fuera". A la ingesta de líquidos abundantes, entre 1,5 y 2 litros al día, se debe añadir la aplicación de cremas hidratantes que conserven la humedad natural de la piel y proporcionen una hidratación extra.

Ojo a los medicamentos. Hay ciertos fármacos, como algunos antibióticos, que interaccionan con el sol y provocan reacciones en la piel. Es imprescindible consultar con el especialista.

Hábitos de vida sana. Demos hacer especial hincapié en respetar unas horas de sueño suficientes, practicar ejercicio regularmente, reducir el estrés y evitar el consumo de alcohol y tabaco.

Fotoprotección. La crema solar debe tener un factor de protección SPF no inferior a 30, y además debe proteger frente a las radiaciones UVA y UVB (atentos a esto porque no todas las cremas lo hacen). Aun así, debemos evitar las exposiciones prolongadas y los periodos de máxima incidencia, que son las horas centrales del día en los meses de verano.

Por último, la dermatóloga nos recuerda que las radiaciones solares atraviesan las nubes, por lo que los días nublados no implican un menor riesgo.

Igualmente, hay que estar muy vigilantes con los lunares de nueva aparición y con los cambios de aspecto de los ya existentes.

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