Aprovechando la conmemoración del día de todos los Santos, que se celebra el 1 de noviembre, hemos preguntado a nuestros especialistas por este tema y les hemos pedido consejos para afrontar la pérdida.

El doctor Antonio de Dios González, jefe del servicio de psicología de Hospital Quirónsalud MarbellaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos explica que "tenemos que permitirnos expresar emociones, despedirnos de quien hemos perdido, normalizar la pérdida, darnos cuenta de que el dolor forma parte del amor hacia la persona que se fue y que, nunca mejor dicho, ‘merece la pena’".

Cómo afrontar el duelo por pérdida de un ser querido

También hay que tener en cuenta que, aunque parezca un tópico, el tiempo juega a nuestro favor. Si bien la pérdida es para siempre, el primer año es cuando se dan las peores situaciones. La doctora Marina Rodríguez Conesa, especialista del servicio de psicología sanitaria de Hospital QuirónSalud MálagaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos lo aclara: "si nos enfrentamos al día de los santos y los difuntos en el primer año tras la muerte del ser querido, lo más probable es que sea un momento difícil para las personas allegadas. El primer año siempre es el más complicado, ya que se viven por primera vez situaciones y fechas marcadas en el calendario que solían ser compartidas con la persona fallecida y, por tanto, su ausencia se hace más dura".

De duelo normal a duelo patológico

Se considera que un duelo deja de ser normal y pasa a ser patológico cuando la persona que lo sufre no consigue reconstruir su vida sin la persona fallecida o cuando el sufrimiento no cesa. En determinados casos, las personas que sufren este estancamiento se pueden aislar socialmente o recurren al alcohol, las drogas u otras formas de enmascarar la realidad. Los profesionales recomiendan que, en un primer intento, se procure resolver el problema con los recursos personales del afectado, y en caso de no ser suficiente, acudir al especialista.

Uno de los consejos que suele dar la doctora Rodríguez es mantener la comunicación interior con la persona fallecida. "En multitud de ocasiones, cuando la persona fallece, nos quedamos con la sensación de que querríamos haberles expresado muchas ideas, pensamientos o emociones que se quedan a la deriva en nuestro interior. Puede ser muy beneficioso que durante un tiempo, el que cada cual considere necesario, nos comuniquemos interiormente con ese ser querido e incluso escribamos cartas expresando todas esas cosas que se quedan dentro. Esta expresión emocional ayuda a aceptar mejor la realidad de la pérdida, a recolocar al fallecido emocionalmente y al desahogo más íntimo y profundo que hace que nuestras emociones sanen", concluye la psicóloga.

Etiquetas