Es posible que, en más de una ocasión, hayas escuchado a alguien decir que tomar el sol resulta positivo para reforzar los niveles de vitamina D en nuestro organismo, o que es muy buena para nuestros huesos. Y, siempre que la exposición al sol sea con precaución, es cierto. Tenemos la suerte de que España es un país soleado en el que podemos disfrutar del buen tiempo y sus beneficios y, por tanto, conseguir unos niveles adecuados de vitamina D. Sin embargo, las analíticas realizadas en los últimos años muestran que un porcentaje alto de la población no llega a los niveles óptimos recomendados por los expertos.

Qué es la vitamina D y qué funciones tiene

Desde el servicio de Endocrinología, diabetes y nutrición del Complejo Hospitalario Ruber Juan Bravo nos explican que la vitamina D, también conocida como calciferol o antirraquítica, es una vitamina liposoluble fundamental para nuestro organismo, con una importante implicación en la salud ósea y el buen funcionamiento del sistema nervioso, muscular e inmunitario. Aunque parte de esta vitamina se puede obtener a través de algunos alimentos como los huevos, el salmón o el aceite de hígado, entre otros, gran parte de su absorción se realiza a través de nuestra propia piel mediante la exposición a los rayos UV que proporciona el sol.

Funciones de la vitamina D

  • Regula los niveles de calcio y fósforo en el organismo, por lo que contribuye a la formación y mineralización ósea, y al correcto mantenimiento de los órganos
  • Promueve el crecimiento y mineralización de los huesos regulando el paso de calcio a los huesos
  • Tiene efectos inmunitarios: fortalece el sistema inmune y ayuda en la prevención de infecciones
  • Interviene en la secreción de insulina del páncreas. El déficit de vitamina D comporta un mayor riesgo en el desarrollo de Diabetes Mellitus II
  • Tienen funciones antienvejecimiento y favorece la coordinación muscular en ancianos

Vitamina DVitamina D¿Qué ocurre si tenemos un déficit de Vitamina D?

Un nivel bajo de esta vitamina puede ocasionar dificultades en la mineralización ósea, un problema que, si se mantiene en el tiempo, puede provocar graves enfermedades como el raquitismo en niños o la osteomalcia en adultos. Además, el déficit de vitamina D está asociado a la aparición de osteoporosis, puede producir alteraciones en el sistema muscular, y fragilidad y deformidad en los huesos.

Entre los grupos de población con mayor riesgo de sufrir déficit de vitamina D se encuentran:

  • Lactantes
  • Ancianos
  • Personas de piel oscura
  • Personas con enfermedad de Crohn o enfermedad celíaca
  • Personas obesas

¿Cuál es el nivel óptimo y cómo podemos reforzar su nivel en sangre?

Desde el servicio de Endocrinología y nutrición nos comentan que, de forma general, los niveles deseables de vitamina D están por encima de 20 ng/ml (nanogramos/mililitros), y los rangos óptimos se encuentran entre 30-60ng. No obstante, estas cantidades pueden variar en función de distintos factores como la edad, el género, la mayor o menor exposición solar, la latitud geográfica o la estación del año, entre otros.

Para evitar problemas futuros en nuestro sistema óseo, muscular y endocrino, y aumentar los niveles de vitamina D en sangre los especialistas nos ofrecen las siguientes recomendaciones.

  • Aumentar el tiempo de exposición solar, siempre utilizando un factor de protección adecuado a nuestras necesidades y a nuestra piel, y tomando todas las precauciones en cuanto a horas del día y tiempos de exposición.
  • Utilizar complementos alimenticios, siempre que los recete el médico de cabecera o un especialista en nutrición, ya que ellos conocen mejor nuestro metabolismo.
  • Mejorar los hábitos alimenticios. Un experto en endocrinología y nutrición puede aconsejarnos sobre qué productos incluir en nuestra dieta y cómo comerlos, con el objetivo de incrementar nuestros niveles de vitamina D.
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