En primer lugar, es importante diferenciar entre los melanomas primarios localizados, que tienen una elevada tasa de curación y supervivencia, a los metastásicos, que presentan un pronóstico complicado. Uno de los mayores problemas reside en que el cáncer de piel aparece incluso años después de haberse producido las quemaduras solares, por lo que se suele detectar cuando ya está muy avanzado. En cualquier caso, y pese a las continuas advertencias de los especialistas, en los últimos 25 años el melanoma maligno ha aumentado un 3-6%.

Factores de riesgo para el melanoma

Según el doctor Guillermo López Vivanco, jefe del Servicio de Oncología médica del Hospital Quirónsalud BizkaiaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, "el incremento de casos es debido al aumento de la exposición al sol, sobre todos en los países desarrollados, en los que debido a una mejora de la calidad de vida se realizan más actividades al aire libre. También influye la exposición a radiaciones UV de las cabinas de bronceado, al igual que los factores genéticos y medioambientales".

Grupos de riesgo del melanoma

Según la doctora Mª Victoria Almeida Llamas, dermatóloga del Hospital Quirónsalud VitoriaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, existen los siguientes grupos:

  • Destacan los factores genéticos. Tienen mayor propensión a padecer melanoma las personas con piel blanca, con un fototipo I/II, pelo claro y con tendencia a quemaduras. Especialmente sensibles a sufrirlo son los individuos pelirrojos, pecosos, con alto número de lunares, sobre todo si sufrieron quemaduras solares en la infancia o adolescencia.
  • Alteración de la inmunidad. El sistema inmune puede verse alterado bien por padecer una enfermedad que le afecte directamente, bien por la prescripción de algunos fármacos que lo deprimen o que son fotosensibilizadores.
  • Reincidencia. Las personas que ya han padecido un melanoma previo tienen una probabilidad más alta de volver a sufrirlo, al igual que los familiares directos de ellos, que también deben seguir un control estricto de su dermatólogo.

Lo mejor, prevenir la aparición

Como ya se ha repetido en múltiples ocasiones, la única manera de luchar con eficacia contra el melanoma es la prevención. Es necesario protegerse del sol siempre, y no solo con cremas fotoprotectoras, sino con ropa adecuada, gorras y gafas. Además, el sol que incide en las zonas centrales del día, lo hace con mayor intensidad, por lo que es muy importante evitarlo completamente.

Pese a todo ello, conviene revisarse de cabeza a los pies tras el verano, para comprobar que no ha aparecido ningún lunar nuevo, o que ninguno de los que ya teníamos ha cambiado de color o de forma. Ante cualquiera de estos indicios, hay que acudir a la consulta del dermatólogo, que será quien lo valore.

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