Para todos es duro volver a la rutina del día a día, madrugar, cumplir unos horarios, unas obligaciones, etc. Pero en el caso de los niños este regreso es especialmente costoso, debido en gran parte a la duración de sus vacaciones y la alteración que supone en sus costumbres. Hay que tener en cuenta que para ellos el tiempo se percibe de otra manera y que los meses que han pasado fuera del colegio suponen para ellos una relajación a la que se han acostumbrado rápidamente, haciendo de ella una costumbre. Por tanto, el retomar un ritmo de vida más rígido se les hace cuesta arriba.

Es sano que los niños ayuden a prepararla comida

El pediatra José Luis Díaz Rodríguez, de los hospitales Quirónsalud Campo de GibraltarEste enlace se abrirá en una ventana nueva y Quirónsalud MarbellaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos comenta que "el retorno a la rutina escolar, al igual que los adultos la vuelta al trabajo, puede suponer un duro trance para nuestros hijos, dependiendo, eso sí, de la personalidad de cada uno".

Para que esta vuelta a la normalidad sea más llevadera para todos, es importante que los padres pongamos de nuestra parte. Para ello, lo recomendable es retomar las costumbres de forma gradual, como por ejemplo adelantando poco a poco la hora de levantarse, una semana antes de que empiece el colegio.

Mención aparte merece el tema nutricional, que resulta clave en el proceso de adaptación. Los endocrinos Daniel Cabo Navarro, de Quirónsalud Campo de Gibraltar y Quirónsalud Marbella, y Eugenio Fernández Hernández, de Hospital Quirónsalud Sagrado CorazónEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos aportan un decálogo de consejos nutricionales para adaptarse mejor a la rutina.

Decálogo de consejos nutricionales

  1. No saltarse nunca el desayuno. Es la manera de empezar el día con energía y tener un buen rendimiento físico e intelectual. Se recomienda: un bol de leche (preferiblemente desnatada) con cereales no dulces y una pieza de fruta.
  2. Dormir 8 horas al día. Si no hay descanso nocturno, no habrá provecho diario.
  3. Realizar actividades recreativas, mejor al aire libre, para que el niño llegue a casa con hambre y coma bien.
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  4. Predicar con el ejemplo, tanto en el descanso como en la alimentación. También se desaconseja premiar o castigar el comportamiento con alimentos o restaurantes de comida rápida.
  5. Elaborar un protocolo para fijar una rutina lo antes posible. Por ejemplo, asearse la cara y las manos, vestirse, desayunar, lavarse los dientes, etc.
  6. Instaurar los buenos hábitos alimentarios de forma progresiva. Incorporar las verduras y la fruta en la dieta y retirar los helados y las golosinas, más frecuentes en la época vacacional.
  7. Descartar, o al menos disminuir, la ingesta de refrescos y zumos azucarados.
  8. Recurrir a piezas de fruta cuando tengan hambre entre horas; son fuente de vitaminas y minerales.
  9. Hacer que participen en la preparación de la comida para que la vean atractiva y divertida.
  10. Asegurar una correcta hidratación.

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