El cambio de temperaturas entre el frío exterior y el ambiente más cálido en los interiores hace que sea difícil cuidar de nuestros pies durante el invierno. Con frecuencia tendemos a abrigarlos mucho para protegerlos de las bajas temperaturas invernales, pero al entrar en el trabajo, en casa o en el cole, los grados aumentan y el pie comienza a sudar. ¿Y qué sucede entonces? Pues que estamos creando el mejor ambiente para las bacterias y la propagación de hongos: húmedo, oscuro y caliente. Y no solo eso. Al salir de nuevo a la calle este sudor ya frío puede ser el causante de que el pie se enfríe muy rápidamente y, con él, todo el cuerpo.

Por otro lado, así como en verano estamos acostumbrados a mimar más esta parte del cuerpo, fundamentalmente porque la llevamos al aire y nos gusta que tenga buen aspecto, lo cierto es que en invierno tendemos a olvidarnos de su cuidado y lo desatendemos por completo. Como consecuencia, aparecen signos como la deshidratación, problemas en las uñas e incluso grietas.

Elegir bien los calcetines

Antes de pensar en qué calzado es el más adecuado conviene prestar atención a los calcetines, ya que al fin y al cabo son los que están en contacto directo con nuestros pies. Es conveniente elegirlos de un tejido natural, como el algodón o la lana, que son capaces de absorber la humedad y alejarla de la piel, manteniéndola seca. Sin embargo, las telas sintéticas favorecen la sudoración y la retienen.

Claves para elegir el calzado de invierno

Tips para elegir el calzado de invierno

El doctor Daniel Mayral Esteban, podólogo del Centro Médico Teknon, nos ofrece estos consejos para acertar con el calzado invernal.

  • Horma. Es importante saber escoger la horma que mejor se adapte a la estructura de nuestro pie, más ancha o más estrecha según nuestra forma.
  • Suela. Ha de ser flexible, antideslizante y debe proporcionar estabilidad durante la marcha. Además, debe contar con un grosor suficiente para amortiguar el impacto de la pisada.
  • Material. Lo mejor es el cuero porque es transpirable.
  • Evitar costuras interiores.
  • Tacón. Es recomendable que no supere los 2 cm de altura.
  • Sujeción. Es preferible que el calzado cuente con sistema de cordaje para que sujete bien el pie.
  • Plantillas. Si se necesita su uso, deben ser extraíbles para que se puedan airear debidamente al llegar a casa, cuando nos descalcemos.
  • Comodidad. No hay que dejarse llevar por las modas que con frecuencia resultan incómodas y perjudiciales para la salud del pie.
  • Pedir consejo al podólogo.
  • Por último, a la hora de elegir la talla, lo ideal es que haya espacio suficiente para mover los dedos de los pies, a un tiempo que el tobillo y la planta permanezcan bien sujetos.
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