Cada vez que llega un periodo de vacaciones las costumbres alimenticias se relajan, y es natural. Pero hay que distinguir entre ser más flexibles a la hora de permitir excepciones y perder el control de lo que consumimos. En las navidades se tiende a realizar comidas hipercalóricas en las que, además de la excesiva comida principal, se recurre a los postres azucarados de forma exagerada. Con la excusa de "darnos un capricho", a lo largo de la quincena navideña la ingesta de azúcar se descontrola y el problema no son solo esos kilos de más que tanto nos cuesta luego quitarnos, sino el efecto que este consumo produce y, de una manera muy especial, en los niños.

Efectos del abuso de azúcar en niños

La doctora Carolina Pérez Iglesias, especialista en nutrición de los hospitales Quirónsalud Murcia y Torrevieja, advierte que "el hecho de que los niños consuman más azúcar del necesario puede desencadenar una enfermedad crónica como la carencia de micronutrientes (minerales) y vitaminas, sobre todo del grupo B, que son utilizadas para el metabolismo del azúcar. También puede acarrear falta de concentración, con el riesgo de que derive en una disminución del rendimiento escolar". Otros efectos peligrosos que pudiera provocar este consumo son:

  • Aumento del colesterol y los triglicéridos
  • Adicción
  • Aumento de la inflamación
  • En adolescentes, puede producir desequilibrios en la piel, como acné

Además, la doctora puntualiza que el excesivo consumo de dulce está especialmente contraindicado en trastornos de la atención TDAH con o sin hiperactividad, Asperger o autismo, pérdida de memoria y de capacidades cognitivas, o en niños con problemas de ansiedad, estrés o depresión.

Azúcar y obesidad infantil

Esta cuestión, que pudiera parecer puntual o simplemente estacional, se suma al verdadero problema al que nos enfrentamos hoy en día con nuestros jóvenes: el sobrepeso y obesidad infantil, que arroja datos alarmantes. "Un estudio elaborado por la Organización Mundial de la Salud sitúa a España como el tercer país de la Unión Europea con una mayor tasa de estos trastornos, y Europa está en segundo lugar mundial después de América. Estos datos nos deberían hacer recapacitar sobre lo que comen los niños durante estos días y lo que esto supone", reflexiona la especialista. Por tanto, y para evitar llegar a situaciones preocupantes originadas (entre otras cosas) por la ingesta desmesurada de azúcar, nos ha ofrecido una serie de recomendaciones para disfrutar de la navidad sin excedernos con el dulce.

Atención con el abuso del azúcar en navidadAtención con el abuso del azúcar en navidad

Consejos para pasar las navidades sin abusar del azúcar

  • Dar buen ejemplo. Esto es lo más importante. No tiene sentido hablarles de lo malo que es el azúcar si nosotros mismos lo consumimos sin control. Si los niños viven nuestros buenos hábitos, los imitarán.
  • Comer siempre con agua. Al consumo del azúcar en los postres se suma el que proviene de zumos y refrescos, por lo que, si evitamos o limitamos estos, será un gran avance.
  • Apostar por los postres a base de fruta fresca y, en cualquier caso, ofrecer siempre esta antes del dulce.
  • No dejar los dulces siempre a la vista, sino sacarlos solo en el postre o en el momento que se haya decidido consumirlos.
  • Controlar las porciones. En la mesa, los dulces deben estar cerca de nosotros (y no al alcance de pequeños) para poder repartir a los niños las cantidades correctas. ¡Atención especial al turrón de chocolate!
  • No descuidar el desayuno. Estos días es fácil que la hora de desayunar se convierta en un momento de peligro más, por lo que es importante estar atento y vigilar que esta primera comida del día sea completa y saludable. Esto, además, evitará llegar a la comida con demasiada hambre.
  • No prohibir, sino reducir. Está claro que no hay mejor manera de fomentar el deseo por algo como prohibirlo, así que es mejor tratar de disminuir el consumo, sin prohibirlo, ofreciendo otras opciones.
  • Eliminar los añadidos innecesarios. Conviene reeducar la costumbre de añadir azúcar extra a todo, como por ejemplo al zumo de naranja o a las fresas: las frutas contienen sus propios azúcares naturales y no necesitan más adicionales.
  • Evitar al máximo los alimentos industriales, cargados de azúcares.
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