Con el frío y el cambio de estación es lógico que nos apetezcan más las comidas calientes o de invierno, cuya temperatura genera una sensación muy agradable en el cuerpo.

Este deseo de comer caliente puede suscitar uno de los falsos bulos de otoño: ¿con qué engordamos más, con las comidas calientes o las frías? Es lógico que, si comparamos un puchero con una ensalada, parezca que el primero proporciona más calorías que el segundo. Pero ¿es así en realidad? Te contamos toda la verdad.

Por qué nos apetece comer caliente en otoño e invierno

No es extraño que en otoño e invierno demos prioridad a los platos calientes en lugar de a los fríos. De hecho, esta apetencia está motivada por nuestro organismo, que necesita generar más calor frente al frío exterior para seguir manteniendo la temperatura corporal estable.

En concreto, nuestro cuerpo utiliza estas comidas calientes como fuente externa de calor. Marta Pilar de Villar Castilla, especialista en Nutrición del Hospital Quirónsalud Campo de GibraltarEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos explica que "al obtenerlo de una fuente externa, en este caso las comidas calientes, hacemos que el proceso sea fácil, no tenemos que generarlo internamente".

Comida caliente o fría, ¿cuál tiene más calorías?

Desde el punto de vista calórico, tendemos a pensar que consumir un puré o un puchero engorda más que una ensalada. Sin embargo, el número de calorías depende de cómo se preparen estos tipos de alimentos, así como de los ingredientes que usemos para ello.

En realidad, existen alimentos fríos con un alto aporte calórico debido a las salsas y los ingredientes con los que se ha preparado, y lo mismo ocurre con los platos calientes. Como ejemplo la especialista nos indica que "no es lo mismo tomar un plato lentejas o puchero con chorizo, morcilla o tocino, que prepararlo sólo con verduras y patata guisada". Y, siguiendo con esta idea, tampoco es lo mismo comer pasta con salsas elaboradas que únicamente rehogada usando un poco de aceite y especias.

La comida caliente tiene más calorías, ¿verdadero o falso?La comida caliente tiene más calorías, ¿verdadero o falso?

Por lo tanto, no existe una conexión entre la ganancia de peso y la temperatura de los alimentos, ya que esto depende del número de calorías ingeridas tanto si están fríos como calientes. Y en esto último influye sobre todo la técnica de cocción elegida, tal como advierte María del Carmen Díaz Sánchez, especialista de la Unidad de Obesidad y Diabetes Tipo 2 de Quirónsalud AlicanteEste enlace se abrirá en una ventana nueva: "En un principio la diferencia de calorías va a estar siempre marcada por la técnica de cocinado que utilicemos".

Para tener un mayor control de las calorías, podemos preparar los alimentos al vapor, hervidos, salteados, en papillote o a la plancha. En cambio, si optamos por freírlos en aceite, incrementamos de forma considerable su valor calórico. Igualmente, entre las comidas de invierno encontramos opciones con muy pocas calorías, siempre y cuando no les incorporemos grasas añadidas, como consomés, sopas y cremas de verduras.

La comida fría es más difícil de digerir, ¿verdadero o falso?

Algunos expertos establecen que la principal diferencia entre consumir alimentos calientes o fríos es que los primeros facilitan la digestión. El estómago se encuentra a una temperatura aproximada de 37º y calienta los alimentos antes de que pasen hacia el intestino. Por eso, "al comer frío, el estómago debe destinar un tiempo a ‘calentar’ los alimentos fríos, lo que supone ‘tener una digestión más lenta’, cosa que no ocurre cuando ingerimos alimentos que ya están calientes", nos aclara Díaz.

En el caso de presentar digestiones pesadas, la especialista recomienda tomar alimentos cocinados, en la medida de lo posible. Y, de forma general, se puede alternar en cada comida alimentos fríos y calientes: "El orden correcto sería, primero, las tomas frías, para acabar con las calientes, o acompañar de una bebida caliente al finalizar la comida".

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