Es común creer que los problemas de visión están todos producidos por causas genéticas, pero lo cierto es que la forma en que vemos no siempre es heredada, sino que también "se educa" a ver. Es decir, la visión es un proceso que se aprende, por lo que es evidente que también puede entrenarse o reeducarse.

Terapia visual optométrica

En ocasiones, un ojo sano, con agudeza visual 100% y sin patologías aparentes, no es capaz de de ver correctamente debido a que el sistema no es eficaz por motivos que pueden ser falta de coordinación entre ojos, estrabismo, o problemas de percepción entre otros. Y esto no se corrige simplemente con unas gafas, sino que requiere un entrenamiento. Y ahí es donde entra en juego la terapia visual optométrica.

La especialista en optometría María del Cielo Sánchez-Migallón, de la Unidad de Oftalmología del Hospital Quirónsalud MurciaEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos explica que "hay personas con problemas funcionales de la visión que pueden tener afectados los movimientos de los ojos, la percepción de forma y color, la capacidad de localizar adecuadamente los objetos en el espacio o medir las distancias, la capacidad de enfocar a distintas distancias o converger adecuadamente los ojos sobre el objeto de interés y, también, la capacidad para comprender lo que ven a través de los ojos".

Síntomas que se tratan mediante terapia visual optométrica

Visión borrosa en visión lejana

Visión borrosa en visión cercana

Dificultades de concentración

Picor de ojos u ojos rojos tras realizar tareas de cerca

Incapacidad para mantener la lectura o la escritura durante más de 10 minutos

Visión borrosa al pasar de cerca a lejos y viceversa

Dolor de cabeza frecuente

Incomodidad y fatiga asociada a tareas en visión de cerca

Sensación de que las palabras se mueven en el texto

¿Cómo afectan las disfunciones en la visión?

Principalmente generan problemas de aprendizaje y por eso se diagnostican tanto en niños, aunque también se detectan en adultos con dificultades laborales. En el caso de los menores, esta técnica ha demostrado ser muy eficaz para corregir el estrabismo, las miopías en crecimiento y ambliopías (lo que conocemos coloquialmente como ojo vago). Referente a esto último, el objetivo es poder retirar el parche lo antes posible sin que haya recaídas de pérdida visual alcanzadas, que suelen ser muy frecuentes, o incluso poder evitar el que el niño lleve el parche.

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