El ictus es una enfermedad neurológica importante que daña el sistema nervioso central y afecta a los vasos sanguíneos que dirigen la sangre al cerebro. Puede producirse por la rotura de un vaso sanguíneo (ictus hemorrágico) o por un bloqueo en la recepción de aporte sanguíneo al cerebro (ictus isquémico). Como consecuencia, una parte del mismo deja de recibir el flujo de sangre que necesita, provocando que las células nerviosas del área afectada no reciban oxígeno y no puedan funcionar correctamente.

Radilogía intervencionista para el tratamiento del ictusRadilogía intervencionista para el tratamiento del ictus

El ictus afecta a un alto porcentaje de la población y supone una de las principales causas de muerte en nuestro país. Sin embargo, en los últimos años se han producido diferentes mejoras en el diagnóstico y tratamiento de la enfermedad que han permitido una reducción de la tasa de mortalidad. Los doctores Diego Ruiz Moriana y Salvador Miralbés Celma, coordinador del Institut Neurològic y jefe de radiología intervencionista del Hospital Quirónsalud Palmaplanas, respectivamente, destacan el avance de las técnicas de radiología intervencionista, ya que mediante estas se puede localizar y destruir el coágulo que obstruye la circulación sanguínea, conseguir una recanalización rápida de la circulación y mitigar las posibles secuelas derivadas del ictus. Asimismo, ambos especialistas están de acuerdo en que estos avances han sido posibles gracias a dos aspectos fundamentales: la mejora en la prevención y control de los factores de riesgo relacionados con la patología isquémica, y el desarrollo y extensión de nuevos tratamientos durante la fase aguda de desarrollo del ictus.

Diferencias entre antiguos y nuevos tratamientos para el ictus

Hasta hace pocos años, los tratamientos que se utilizaban con mayor frecuencia consistían en inyectar por vía intravenosa un fibrinolítico que disolviera el trombo que impedía la llegada de sangre al cerebro. Para que el tratamiento resultase efectivo -algo que sólo sucedía en un 40% de los casos- era imprescindible que el paciente acudiera al hospital en las 4 primeras horas después de sufrir el ictus.

Gracias al avance en las técnicas de radiología intervencionista los procedimientos han cambiado a mejor. La radiología intervencionista permite diagnosticar y tratar diferentes patologías de forma precisa, utilizando técnicas mínimamente invasivas con las que es posible reducir los posibles riesgos de infección y acortar el tiempo de recuperación y de estancia hospitalaria postoperatoria. Un ejemplo de ello son los nuevos tratamientos de "Trombectomía Mecánica" que emplea el Hospital Quirónsalud Palmaplanas, y que consisten en retirar el coágulo de la arteria taponada con ayuda de un catéter extractor que se introduce por la ingle del paciente hasta llegar al coágulo y, una vez lo localiza, lo destruye y aspira para eliminarlo. A pesar de no tratarse de un tratamiento curativo, la "Trombectomía Mecánica" permite una recanalización de la circulación de la sangre en el 90% de los casos. La técnica se realiza en la sala de radiología intervencionista del mismo hospital y resulta especialmente efectiva si se emplea durante las tres primeras horas que el paciente sufre el ictus.


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