El tratamiento de los enfermos crónicos es un campo que requiere toda la atención, ya que se trata de personas con un nivel de sufrimiento diario que, en la mayor parte de los casos, solo se puede aliviar con grandes dosis de medicación.

El doctor David Abejón González, jefe de la Unidad del Dolor del Hospital Universitario Quirónsalud MadridEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos explica que "las personas que padecen dolor crónico encuentran grandes dificultades para desarrollar una vida normal, que de hecho puede llegar a ser un infierno no solo debido al grado de dolor que sufren y la discapacidad que eso les acarrea, sino también por la dependencia que se genera, la incomprensión social y depresión psicológica que en ocasiones alcanzan este tipo de pacientes".

Por esta razón, se recurre a lo que se denomina terapia de neuroestimulación, en este caso proporcionada por un dispositivo que se implanta cerca de las raíces nerviosas que conectan la médula con el sistema nervioso periférico. Se trata del neuroestimulador Axium, que fue implantado en el del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid en un paciente de 46 años que sufría dolores continuos profundamente discapacitantes en su rodilla.

Periodo de prueba antes del implante

En cuanto al procedimiento en sí, el doctor nos aclara que "antes de recibir el implante definitivo, el paciente ha tenido un periodo de prueba de estimulación de 16 días en el que declara haber sentido un alivio muy significativo de su dolor y una gran mejoría en su calidad de vida. Es de prever que con el implante permanente se consolide esta mejoría y el paciente pueda retomar las actividades y capacidades perdidas con su síndrome doloroso".

¿En qué consiste la terapia de neuroestimulación por implante?

Se administran impulsos eléctricos de baja intensidad al ganglio dorsal de una o más raíces espinales seleccionadas, que constituyen el nexo entre los nervios que recorren nuestro cuerpo y el sistema nervioso central. La estimulación del ganglio dorsal de la raíz puede ser un método muy eficaz para tratar dolores nueuropáticos periféricos en zonas difíciles de acceder desde el sistema nervioso central y ayudar a restablecer la calidad de vida del paciente.

Tras implantar uno o varios electrodos por vía epidural, estos se conectan al neuroestimulador, se activa el sistema y se programa de forma personalizada para proporcionar un control óptimo de los síntomas dolorosos del paciente.

Alternativa al tratamiento farmacológico

Una ventaja a destacar es que este tipo de terapia ofrece una alternativa a la farmacoterapia a largo plazo para el alivio del dolor neuropático. A diferencia de los tratamientos farmacológicos, que se administran a todo el organismo, la neuroestimulción se dirige específicamente al lugar concreto de origen del problema y evita algunos efectos secundarios que la medicación pueda provocar en otros órganos.

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