Hasta hace nada, cuando se detectaba que el futuro bebé estaba colocado "del revés" se aconsejaba practicar una cesárea, debido a los problemas que presenta el parto natural en estas condiciones. El doctor Carlos Piñel Pérez, ginecólogo de los hospitales Universitario Quirónsalud MadridEste enlace se abrirá en una ventana nueva y San JoséEste enlace se abrirá en una ventana nueva, nos lo explica así: "un parto de nalgas es más complejo técnicamente que uno en encefálica y, además, lleva asociado un mayor número de complicaciones".

Versión cefálica externa

Sin embargo, también es cierto que someter a la madre a una intervención quirúrgica no es precisamente la solución más deseable. "La cesárea programada por presentación podálica da como resultado una mayor morbimortalidad que un parto vaginal. Debemos hacer todo lo posible para no condenar a la paciente a una cirugía potencialmente evitable con las consecuencias que acarrea", añade el especialista.

Hay que tener en cuenta, continúa explicando, "que las cesáreas tienen riesgo de complicaciones, como lesiones intestinales vesicales, hemorragias, infecciones y la potencial necesidad de practicar una histerectomía (extirpación quirúrgica, parcial o completa, del útero), pues no deja de ser un procedimiento con apertura de la pared abdominal. Además, una cesárea por presentación de nalgas supone la generación de un antecedente que puede condicionar los futuros embarazos, con una mayor probabilidad de nueva intervención y un mayor riesgo de complicaciones en segundas y terceras cesáreas. No olvidemos que la morbilidad y la mortalidad de la madre con esta operación es 7 veces superior a la de un parto."

En qué consiste la versión cefálica externa

Se trata de un procedimiento manual, durante el que se aplica presión y se llevan a cabo maniobras sobre el abdomen materno, con el fin de modificar la situación fetal previa y así poder afrontar un parto vaginal. La Organización Mundial de la SaludEste enlace se abrirá en una ventana nueva explica que tiene un alto grado de éxito cuando se intenta antes de término; es una técnica efectiva. Cuando la técnica se desarrolla con éxito, la presión suave sobre la pared del abdomen en una primera fase reduce el eje longitudinal fetal y luego provoca un giro completo.

Ventajas de la versión encefálica externa

Recientemente la Sociedad Norteamericana de Obstetricia y Ginecología ha otorgado a esta técnica la recomendación de clase A, es decir, avalada por la mejor evidencia científica disponible. Se asegura que, debido al bajo riesgo de complicaciones del procedimiento y su gran beneficio clínico para la madre y el feto, a todas las mujeres cuyos bebés vengan de nalgas se les debe ofrecer esta técnica, si no hay contraindicaciones de otro tipo.

El doctor añade que está indicada a partir de la semana 36-37 de embarazo, y que no habría justificación alguna para no brindar esta opción. "Además de su beneficio como reductor claro del índice de cesáreas, es un procedimiento con una tasa muy baja de complicaciones, siendo la mayoría de ellas muy leves y las más graves, extraordinariamente frecuentes".

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