La enfermedad renal crónica está en auge. De hecho, se trata de la causa no transmisible de muerte que más ha aumentado en los últimos 20 años. Por tanto, parece lógico hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar que nos afecte y prevenir su desarrollo. En este sentido, la dieta juega un papel fundamental y puede ser clave para controlar la enfermedad.