Aunque en ocasiones llamamos urticaria a cualquier anomalía que aparece en la piel, la urticaria como tal consiste en la aparición de lesiones cutáneas, con relieve y enrojecidas, que causan mucho picor, similar al producido por una picadura. Estos habones se pueden presentar en cualquier parte del cuerpo.

En concreto, la urticaria crónica espontánea o idiopática tiene origen desconocido, a diferencia de otros tipos de urticarias como la generada por frío o presión. En realidad, el propio término "idiopático" hace referencia a este hecho de no poder concretar su causa (idios en griego significa propio, particular, y pathos, enfermedad).

Características de la urticaria crónica

Las doctoras Lourdes Arochena Gonzalez y Mar Fernández Nieto, alergólogas del Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, nos comentan las particularidades de esta patología, que son:

  • Lesiones cutáneas llamadas habones, que son similares a unos granos enrojecidos
  • Picor intenso
  • Corta duración, que suele estar en torno a 24 horas
  • Curso crónico, es decir, que se suelen presentar brotes consecutivos de seis o más semanas de duración
  • Angioedemia en un 50% de los casos. Esto no es sino la manifestación de la urticaria en las mucosas y zonas blandas como la lengua, los labios, los párpados, etc.
  • Carácter benigno
  • No son infecciosas
  • No son contagiosas

urticaria crónica espontáneaurticaria crónica espontánea

Relación entre urticaria y alergia

Parece que no se ha establecido relación alguna entre la aparición de una urticaria crónica y una alergia ambiental, alimentaria o de otro tipo. Sin embargo, sí es cierto que algunos pacientes que la sufren ven cómo se puede precipitar un brote tras la toma de antiinflamatorios no esteroideos como el ibuprofeno, naproxeno o el Metamizol.

Cómo se diagnostica

Se trata de una enfermedad que, pese a ser benigna, es capaz de empeorar la calidad de vida. Por tanto, para poder diagnosticarla es muy importante realizar correctamente unos test de calidad de vida, así como un diagnóstico diferencial que descarte otras enfermedades que puedan cursar con estos brotes, como los trastornos tiroideos.

Tratamientos para la urticaria crónica

Lo más habitual es la administración de antihistamínicos de segunda generación como la Bilastina o la Centrizina en dosis altas (hasta cuatro comprimidos diarios) durante periodos largos. Un segundo paso para los casos que no remitieran con este tratamiento, que puede asociarse también con los corticosteroides, serían las terapias biológicas, como el Omailizumab, que actúa contra la inmunoglobulina E y mejora los síntomas, aunque todavía se desconocen los mecanismos que lo logran.

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