En los casos de cáncer en los que las zonas afectadas son la cabeza o el cuello, al problema sin duda principal del propio tumor, se añaden otros secundarios como la estética, las complicaciones para comer o hablar, etc. Por esta razón, cuando se lleva a cabo la intervención necesaria para la extirpación del tumor, se procede también a la reconstrucción del defecto que se genera en la extracción. Juan Rey Biel, jefe del Servicio de Cirugía Oral y Maxilofacial del Hospital General de VillalbaEste enlace se abrirá en una ventana nueva (HGV), nos lo explica así: "En los pacientes con tumores situados en cabeza y cuello, si bien realizar una completa resección tumoral es por supuesto esencial, no hay que olvidar la importancia de la reconstrucción del defecto que resulta tras las extirpación del tumor, para permitir al paciente una integración social plena. Esto se consigue manteniendo la función del habla, la masticación, la deglución y la estética facial".

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Recientemente se ha llevado a cabo en el HGV una compleja intervención quirúrgica a un paciente de 84 años con un tumor maligno de mandíbula. Durante la operación, que duró más de 10 horas, se extirpó parte de la mandíbula y los ganglios del cuello, ya que suelen ser las vías de dispersión del tumor. También se le realizó una traqueotomía para garantizar su adecuada respiración, la cual fue posteriormente cerrada para restablecer el normal funcionamiento de las vías aéreas superiores. Finalmente, se colocó una prótesis de titanio recubierta por tejido cutáneo, adiposo y muscular procedente del pectoral del propio paciente. Para realizar una intervención de estas características fue necesaria la participación de 10 profesionales y un ingreso de dos semanas al paciente, tras las cuales la recuperación ha sido satisfactoria.

El especialista nos comenta que "idealmente la reconstrucción se realiza con trasplantes de tejido del paciente a través de técnicas de microcirugía, pero en pacientes con un estado basal que lo contraindique existen otras opciones con óptimos resultado finales, que permiten una adecuada calidad de vida".

Pese a la dificultad que ofrece este tipo de operación, los resultados hacen que todo el esfuerzo haya merecido la pena. El propio cirujano lo expresa así: "Gracias al trasplante del tejido del paciente, en este caso de un fragmento de su pecho, conseguimos no solo que tenga un aspecto aceptable, sino que pueda volver a hacer una vida normal, a hablar y a comer alimentos sólidos en un plazo razonable de tiempo. Teniendo en cuenta la edad del paciente, la enorme complejidad de la intervención quirúrgica y la gravedad de la patología de base, cabe destacar que la evolución ha sido muy favorable".

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